Solícito el silencio se desliza por la mesa nocturna,
rebasa el irrisorio contenido del vaso.
No beberé ya más hasta tan tarde:
otra vez soy el tiempo que me queda.
Detrás de la penumbra yace un cuerpo desnudo
y hay un chorro de música hedionda
dilatando las burbujas del vidrio.
Tan distante como mi juventud
pernocta entre los muebles el amorfo,
el tenaz y oxidado material del deseo.
Qué aviso más penúltimo amagando en las puertas, los grifos, las cortinas.
Qué terror de repente de los timbres.
La botella vacía se parece a mi alma.
Cuando mitificamos a alguien no exageramos mucho sus méritos, pero lo que sí hacemos es silenciar todos sus defectos.
ResponderEliminarAlgunas de las peores cosas de mi vida no han llegado a pasarme.
ResponderEliminar(TWAIN)
ResponderEliminarLa vida me arreglaría
un puente que atravesara
de tu casita a la mía.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
ResponderEliminar(proverbio danés)
ResponderEliminarUn poema si no es una pedrada
-y en la sien-
es un fiambre de palabras muertas
si no es una pedrada que partiendo
de una honda certera
se incrusta en una sien
y ya hay un muerto
(IRIGOYEN)
ResponderEliminarHay una casa abierta con balcones dorados
y mujeres que venden el placer.
Hay un perro en la puerta de la casa
y hay un hombre que viene de muy lejos.
Pronto será de noche. Ulises, muy cansado,
manda callar al perro y sigue su camino.
(GARCÍA MARTÍN)