lunes, 14 de diciembre de 2009

Vuelvo a Junín, donde no estuve nunca (por J. L. Borges)

Soy, pero soy también el otro, el muerto,
el otro de mi sangre y de mi nombre.
Soy un vago señor y soy el hombre
que detuvo las lanzas del desierto.
Vuelvo a Junín, donde no estuve nunca,
a tu Junín, abuelo Borges. ¿Me oyes,
sombra o ceniza última, o desoyes
en tu sueño de bronce esta voz trunca?
Acaso estés buscando por mis ojos
el épico Junín de tus soldados,
el árbol que plantaste, los cercados
y en el confín la tribu y los despojos.
Te imagino severo, un poco triste.
Quién me dirá cómo eras y quién fuiste.

10 comentarios:

  1. Diálogo:

    -Yo soy pobre pero honrado.

    -Las desgracias nunca vienen solas.

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  2. Si el comportamiento de alguien te resulta incomprensible, entonces puedes estar seguro de una cosa: él tampoco puede entenderte a ti.

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  3. Arrímate, bailaor.
    Arrímate, que no pecas.
    Que el baile desarrimao
    es como comer a secas.

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  4. Si conociéramos el verdadero fondo de todo, tendríamos compasión hasta de las estrellas.

    (GRAHAM GREENE)

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  5. La luz mojada
    del sol envolvió en lumbre
    una naranja.

    La convirtió
    sólo por un instante
    en otro sol.

    Tuviste al verlo
    la tenue certidumbre
    de ser eterno.

    (JUAN BONILLA)

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  6. Compañerito del alma:
    Qué pena que tiene aquél
    que tiene el agua en los labios
    y no la pueda beber.

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  7. Si quieres que tu hijo no sea violinista, oblígale por la fuerza a tocar el violín.

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  8. Qué larga se hace la espera
    esperando yo esa carta,
    y esa carta que no llega.

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  9. ¿A qué buscar la lumbre,
    morena mía,
    si de tus ojos salen
    las brasas vivas?

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