Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto
patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.
Un soneto que Borges resuelve con dos cuartetos, un pareado y un tercer cuarteto.
ResponderEliminarEncuentro oscuro el concepto..., si ello tiene alguna importancia.
Quizá la lluvia hace que el poeta ciego rememore los días en que podía ver los colores, los racimos...
Pero es una composición bella -es grande Borges- y es lo que importa.
Saludos, Emily.
Borges siempre sorprende y nunca defrauda, tanto en sus poemas como en sus mágicos relatos.
ResponderEliminarHasta el lunes (dejamos entradas preparadas para el güiquénd).
Felice fine de settimana, caro amico F.
Io voglio la stessa cosa per voi, cara Desdémona.
ResponderEliminarCiao.
Limpia tu moco, y no harás poco.
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ResponderEliminar¿Por qué juras que esos versos
de repente los hiciste,
si ellos, aunque tú lo calles,
muy claramente lo dicen?
ResponderEliminarAcaba el año...
Un viejo se columpia
solo, en un parque.
(HARUKI KADOKAWA)
Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.
ResponderEliminar(GANDHI)
ResponderEliminarEl libre pensamiento
proclamo en alta voz.
¡Y muera el que no piense
igual que pienso yo!