éste es otro cantar:
el que yo canto
y no acaba de ser el canto mío.
Se dice en esta voz
pero es un préstamo. Por tanta intimidad
ya no es de nadie.
Ni sé cantar, ni sé,
pero me basta
el desentono propio en que murmuro.
Si otro gallo cantara, ¿yo qué haría?
¿Cómo iba a darle sed a esta agua muda?
Escucho mi canción y la obedezco.
La canto a mi dolor, y así se espanta.
Qué bien me satisfago
con este no estar siempre en mis cabales.
Tiempo habrá de venir de ser ninguno.
Vendrá un tiempo después,
no tengo duda.
El poeta debe mirarse el ombligo siempre que ese ombligo sea el ombligo comun del mundo. Por eso un buen poema nos hace exclamar "Anda pero... Si eso ya lo sabia yo".
ResponderEliminarEl talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia.
ResponderEliminarDORIS LESSING
ResponderEliminarSin equipaje,
golondrina del patio,
te vas a África.
(FERNÁNDEZ)
ResponderEliminarCon el burro del gitano
a la mujer la comparo,
que no se le ven las faltas
hasta después de comprado.
De pies y manos
ResponderEliminarcon invisibles cuerdas
vamos atados.
ResponderEliminarLa felicidad ininterrumpida aburre y deja de ser felicidad.
(MOLIÈRE)
Un fanático es aquél que sólo quiere saber lo que ya sabe.
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ResponderEliminarQué lejos tengo,
sentada en tus rodillas,
los pies del suelo.
(SUSANA BENET)
Le dice el cuervo al grajo: ¡aparta, negrajo!
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ResponderEliminarEl árbol bueno da frutos buenos.
(proverbio tanzano)
Inútil es que te forjes
ResponderEliminarla idea de progresar,
porque aunque escribas la mar,
antes lo habrá escrito Borges.
(MUJICA LAINEZ)