miércoles, 7 de septiembre de 2011

Perros románticos (por Roberto Bolaño)

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.

12 comentarios:

  1. Sospecho que ese amor desbocado era a la literatura

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  2. Bueno eso si que es un gran amor desbocado jeje... Te felicito esta muy buena la entrada.

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  3. Cide Hamete Benengeli8 de julio de 2012 a las 9:27

    Blanca que era yo
    cuando fui a la siega,
    pero me dio el sol
    y ya soy morena.

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  4. A cada pajarillo le gusta su nidillo.

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  5. Es ella -¡ella!-,
    viene sin yo llamarla.
    Es… la alegría.

    (CUQUI COVALEDA)

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  6. Me interesa extraordinariamente el contraste entre los niños y los adultos: es un mundo que mira a otro mundo en declive, pero este nuevo mundo no sabe todavía si su propio destino será el mismo... La mirada de un niño es siempre fascinante. Parece estar diciendo: ¿es esto lo que el destino me reserva a mí también?

    (HALLIDAY)

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  7. Si se calientan,
    el duro hierro o el plomo
    se vuelven líquidos.

    (CUQUI COVALEDA)

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  8. Mas si se enfrían
    los vapores del agua
    se vuelven sólidos.

    Hervía el agua,
    caían de los cielos
    copos de avena.

    Sobre la frente
    de Dora se ceñía
    cendal de nieve.

    Voy al gimnasio,
    porque si me demoro
    lo pago caro.

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  9. Todo mutable:
    ya sólido, ya líquido,
    ya gaseoso.

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  10. ¡Somos tan líquidos!
    Somos orina, sangre,
    sudor y lágrimas.

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  11. Y solomillo,
    y buen muslamen,
    no solo somos agua.

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  12. Tantos años ya juntos

    al lado de mi vida,

    compartiéndolo todo,

    acompañándome



    que



    de alguna forma,

    sin darme apenas cuenta



    -colega Desazón

    omnipresente Absurdo

    compañero Vacío

    constante Sinsentido-,



    he aprendido a quereros.

    (RAFAEL BALDAYA)

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