En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.
Sospecho que ese amor desbocado era a la literatura
ResponderEliminarBueno eso si que es un gran amor desbocado jeje... Te felicito esta muy buena la entrada.
ResponderEliminarBlanca que era yo
ResponderEliminarcuando fui a la siega,
pero me dio el sol
y ya soy morena.
A cada pajarillo le gusta su nidillo.
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ResponderEliminarEs ella -¡ella!-,
viene sin yo llamarla.
Es… la alegría.
(CUQUI COVALEDA)
ResponderEliminarMe interesa extraordinariamente el contraste entre los niños y los adultos: es un mundo que mira a otro mundo en declive, pero este nuevo mundo no sabe todavía si su propio destino será el mismo... La mirada de un niño es siempre fascinante. Parece estar diciendo: ¿es esto lo que el destino me reserva a mí también?
(HALLIDAY)
ResponderEliminarSi se calientan,
el duro hierro o el plomo
se vuelven líquidos.
(CUQUI COVALEDA)
Mas si se enfrían
ResponderEliminarlos vapores del agua
se vuelven sólidos.
Hervía el agua,
caían de los cielos
copos de avena.
Sobre la frente
de Dora se ceñía
cendal de nieve.
Voy al gimnasio,
porque si me demoro
lo pago caro.
ResponderEliminarTodo mutable:
ya sólido, ya líquido,
ya gaseoso.
¡Somos tan líquidos!
ResponderEliminarSomos orina, sangre,
sudor y lágrimas.
Y solomillo,
ResponderEliminary buen muslamen,
no solo somos agua.
ResponderEliminarTantos años ya juntos
al lado de mi vida,
compartiéndolo todo,
acompañándome
que
de alguna forma,
sin darme apenas cuenta
-colega Desazón
omnipresente Absurdo
compañero Vacío
constante Sinsentido-,
he aprendido a quereros.
(RAFAEL BALDAYA)