Andaba medio perdida y aquel amor me llamó
a ver la banda pasar
cantando cosas de amor.
Toda la gente sufrida se despidió del dolor
al ver la banda pasar
cantando cosas de amor.
El hombre serio que contaba el dinero paró.
El farolero que contaba sus triunfos calló.
La enamorada que contaba estrellas
paró para ver y oír el pasacalles.
La moza triste que vivía callada sonrió.
La rosa triste que vivía cerrada se abrió.
Gente menuda se arremolinó al ver la banda pasar
cantando cosas de amor.
El viejo frágil se olvidó del cansancio
y pensó que aún era joven
y saltó de la acera y bailó.
La moza fea que se apoyaba en la puerta
pensó que la banda tocaba para ella.
La marcha alegre atravesó la avenida y siguió.
La luna llena que vivía escondida salió.
Y mi ciudad toda se embelleció
al ver la banda pasar
cantando cosas de amor.
Mas, para mi desencanto, lo que era dulce acabó.
Todo volvió a su lugar cuando la banda pasó.
Y cada cual con su canto, y en cada canto un dolor,
cuando la banda se fue
cantando cosas de amor.
¿Y a nadie se le ocurrió unirse a la banda, o irse con ella o detrás de ella: todo el camino, todo el tiempo, la vida entera siguiendo a aquella banda?
ResponderEliminarMe gusta leer cosas que rimen, claro que es más fácil escribir elucubraciones que ya están escritas por otros cientos de veces y decir " es un poema original " y Bla, Bla, Bla, tópicos típicos y tal cual
ResponderEliminarde Gongora
Fue a la romeria del Saltillo
fue de novio
y vino de novillo
Chao
A mí, hablando de poemas rimados me gusta ése que dice:
ResponderEliminarQué polvo tiene el camino.
Qué polvo tiene la era.
Qué polvo tiene el molino.
Qué polvo la molinera.
Ja, ja.
ResponderEliminarCuando viaja un granaíno
necesita dos vagones.
Uno para su persona
y otro para sus cojones.
Y si es una granaína
ResponderEliminarnecesita dos carretas.
Una para su persona
y otra pa su par de tetas.
En fin, no me extraña que luego otros comentaristas (gente seria y circunspecta) digan que estamos pallá. Bueno, ahí va mi coplilla (es de verdad):
ResponderEliminarTu madre tuvo la culpa
por dejar la puerta abierta.
Y yo por meterme dentro.
Y tú por estarte quieta.
Esto os lo leí a uno de vosotros:
ResponderEliminarEnvidia la Gran Bretaña
de la ene hispana su moño.
Eñe de leña, de caña,
de carantoña y de coño.
La portera de mi casa
ResponderEliminardice que yo no trabajo.
Que le pregunte a su hija
cuando la tengo debajo.
Ánimo, seguid.En serio que hacía tiempo que me reía tanto.
ResponderEliminarLos autores consagrados también escribían sus coñitas. Creo que fue Moratín (ahora no recuerdo si padre o hijo: Nicolás o Leandro) quien le respondió con esta quintilla a un crítico que había puesto a parir sus obras:
ResponderEliminarTu crítica majadera
de los dramas que escribí,
Pedancio, poco me altera.
Mas pesadumbre tuviera
si te gustaran a ti.
("Más" con acento)
ResponderEliminarGongora es una pasada, desencadena el ingenio de las personas y aunque se nos representa con esa foto de triste austero es uno de los mejores poetas de la historia del mundo, solo con citar su nombre hace que las personas dejen un comentario sabroso, que más se puede decir de este artistazo
ResponderEliminarEchegaray fue un autor teatral insufrible, cuyos dramones lógicamente nadie lee y al que increíblemente (o no) le dieron el premio Nóbel.
ResponderEliminarCon ocasión del estreno de una de sus obras, la prensa publicó:
Dicen que sufre Bombay
brotes de peste bubónica.
La prensa aquí trae la crónica
de un drama de Echegaray.
¡Mejor están en Bombay!
Perico: la coplilla que citas dio pie a que, cuando Cebrián y Ansón ingresaron en la Academia, se compusieran unas quintillas basadas en aquélla:
ResponderEliminarDicen que sufre Japón
una terrible epidemia.
Aquí la Real Academia
hace académico a Ansón.
¡Mejor están en Japón!
..............
Dicen que sufre Ceilán
una terrible epidemia.
Aquí la Real Academia
le da un sillón a Cebrián.
¡Mejor están en Ceilán!
La Loles tenía un conejo
ResponderEliminarchiquitín y juguetón
que, al cumplir 18 años,
a su novio le enseñó.
Y el novio, que era hortelano
y criaba caracoles,
guardaba el troncho más gordo
pal conejo de la Loles.
Tan serios como son los poemas, y sin embargo los comentarios son tronchantes (el troncho más gordo...). Me encanta.
ResponderEliminarAdivinanza:
ResponderEliminarGordo lo tengo
más lo quisiera
que entre las piernas
no me cupiera.
La solución es...: ¡el caballo percherón!
De na.
Ja, ja. Vais directos al premio La Sonrisa Vertical.
ResponderEliminarAy qué risa, Basilisa.
ResponderEliminarAy qué guasa, Nicolasa.
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