En la cola del paro no se hacen esas confidencias, Juanra. Es tan larga esta serpiente que, al llegar al cuarto de las escobas y de los contadores del agua, ha combado el lomo y ha introducido una espira dentro de él. Y es en esta penumbra, Juanra, en la que nuestros llantos se confunden. No te importe si es mi lagrimal o el tuyo el grifo del que bebes..., compañero de pesares. Y saca el pie de ese cubo con fregona, que huele a lejía y te va a quemar los bajos del pantalón.
En la cola del paro no se hacen esas confidencias, Juanra. Es tan larga esta serpiente que, al llegar al cuarto de las escobas y de los contadores del agua, ha combado el lomo y ha introducido una espira dentro de él. Y es en esta penumbra, Juanra, en la que nuestros llantos se confunden. No te importe si es mi lagrimal o el tuyo el grifo del que bebes..., compañero de pesares.
ResponderEliminarY saca el pie de ese cubo con fregona, que huele a lejía y te va a quemar los bajos del pantalón.
Mucho
ResponderEliminarErrando y errando, se va acertando.
ResponderEliminarLa verdadera elocuencia consiste en decir todo lo necesario, y nada más que lo necesario.
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ResponderEliminarSiendo libre, no hay para el hombre preocupación más constante que la de buscar ante quién inclinarse.
(DOSTOIEVSKI)
ResponderEliminarAl cementerio no voy
porque me da mucha pena,
porque tengo allí enterrados
los ojos de mi morena.
ResponderEliminarBuen porte y buenos modales abren puertas principales.
En la política y la burocracia, a diferencia de lo que ocurre en la naturaleza, es el órgano quien crea la necesidad.
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