miércoles, 17 de octubre de 2012

Nuestros llantos confundidos (por Juan Ramón Jiménez)


Bebimos, en la sombra,
nuestro llantos
confundidos...

Yo no supe cuál era
el tuyo.

¿Supiste tú cuál era el mío?


8 comentarios:

  1. En la cola del paro no se hacen esas confidencias, Juanra. Es tan larga esta serpiente que, al llegar al cuarto de las escobas y de los contadores del agua, ha combado el lomo y ha introducido una espira dentro de él. Y es en esta penumbra, Juanra, en la que nuestros llantos se confunden. No te importe si es mi lagrimal o el tuyo el grifo del que bebes..., compañero de pesares.
    Y saca el pie de ese cubo con fregona, que huele a lejía y te va a quemar los bajos del pantalón.

    ResponderEliminar
  2. Errando y errando, se va acertando.

    ResponderEliminar
  3. La verdadera elocuencia consiste en decir todo lo necesario, y nada más que lo necesario.

    ResponderEliminar

  4. Siendo libre, no hay para el hombre preocupación más constante que la de buscar ante quién inclinarse.

    (DOSTOIEVSKI)

    ResponderEliminar

  5. Al cementerio no voy
    porque me da mucha pena,
    porque tengo allí enterrados
    los ojos de mi morena.

    ResponderEliminar

  6. Buen porte y buenos modales abren puertas principales.

    ResponderEliminar
  7. En la política y la burocracia, a diferencia de lo que ocurre en la naturaleza, es el órgano quien crea la necesidad.

    ResponderEliminar

¿Te gustó el poema seleccionado? ¿Crees que merece estar en zUmO dE pOeSíA?

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.