Íbamos tan deprisa, íbamos tan sin peso
como en los días mejores. No nos dio tiempo a ver
las luces, la mediana. Un fuerte olor
a neumático ahí, el reventón que deja la humedad
del llanto. Pasaron aún más rápido
la infancia, gestos, rostros: esa película
muda, una tragicomedia
sordamente escuchada, con pequeños subtítulos.
Y piensas que,
si morir fuera esta como improvisación
cualquiera, quizá valiera la pena tanta
velocidad. Dábamos vueltas y vueltas
de campana, todo girando. ¡Estábamos tan,
tan solos,
tan hondamente hundidos en nosotros mismos! Solamente
tú y yo, y al fondo el gran silencio
del mar. Y en las refinerías
sin pausa, el fuego que arde a solas
también. El humo, el viento. ¿Es que no hay nadie ahí
fuera? –gritaste–. Y tú y yo aquí, lejanos
y aislados, y con este hematoma
de la muerte en los brazos, qué solos ya: más
solos, en fin, que aquellas
alejadas plataformas petroleras, buscando a toda costa
salvarnos,
sobrevivir.
Entre el día y la noche no hay pared.
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ResponderEliminarLope de Vega
nunca escribió "bolígrafo",
"microchip", "láser"...
(CUQUI COVALEDA)
ResponderEliminarEs fácil ser valiente detrás del muro del castillo.
(proverbio inglés)
ResponderEliminarNo sólo aprender lo que no sabías. También reaprender lo que ya sabías pero se te había olvidado.
ResponderEliminarSi de cristal fuera el pecho,
veríamos los corazones,
y no habría falsas caricias,
ni mentiras, ni traiciones.
Con una cocografía,
ResponderEliminarcon un escaner del coco,
o con una resonancia
sabrán si eres cuerdo o loco.
Virgen de la Cordura, nunca más te voy a rezar,
ResponderEliminarque me he enterado
de los pecados que me quieres quitar.
ResponderEliminarSólo de paso
y de visita hemos
venido al mundo.
( PURIFICACIÓN SALAS BLANCA )