domingo, 18 de enero de 2015

Ardo sencillamente (por Ana Istarú)


Ahora que el amor

es una extraña costumbre,

extinta especie

de la que hablan

documentos antiguos,

y se censura el oficio desusado

de la entrega;


ahora que el vientre

olvidó engendrar hijos,

y el tobillo su gracia

y el pezón su promesa feliz

de miel y esencia;


ahora que la carne se anuda

y se desnuda,

anda y revolotea

sobre la carne buena

sin dejar perfumes, semilla,

batallas victoriosas,

y recogiendo en cambio

redondas cosechas;


ahora que es vedada la ternura,

modalidad perdida de las abuelas,

que extravió la caricia

su avena generosa;


ahora que la piel

de las paredes se palpan

varón y mujer

sin alcanzar el mirto,

la brasa estremecida,

ardo sencillamente,

encinta y embriagada.


Rescato la palabra primera

del útero,

y clásica y extravagante

emprendo la tarea

de despojarme.


Y amo.

1 comentario:


  1. Una verdad científica es una hipótesis momentáneamente satisfactoria, y nunca un artículo de fe con validez eterna.

    (JUNG)

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