Se han ido despidiendo los amigos
y antes de que pudieras darte cuenta
estás bebiendo solo una vez más.
Tú también quieres irte a alguna parte
donde sin fin la fiesta continúe.
Pero no puedes. Hay un invitado
que falta por llegar. Abres la puerta,
te sientas a esperarlo, miras lejos
lentas luces de barcos en la noche.
Un último invitado. Tienes miedo
a que al final decida no venir.
Se te cierran los ojos. No te importe.
Puede que al verlo llores como un niño.
Mejor que llegue cuando estés dormido.
4 comentarios:
Ven con sigilo.
Ven, muerte, mientras duermo.
Ven de puntillas.
(RAFAEL BALDAYA)
Por unos ojos muy negros
igual que penas de amores
hace tiempo tuve anhelos,
alegrías, sinsabores.
Y al dejarlos algún día
me decían así llorando:
No te olvides, vida mía,
de lo que te estoy cantando.
Un viejo amor
ni se olvida ni se deja.
Un viejo amor
de nuestra alma, sí, se aleja,
pero nunca dice adiós.
Ha pasado mucho tiempo
y otra vez vi aquellos ojos.
Me miraron con despego,
sin amor y sin enojos
y al notar ese desprecio
de ojos que a mí me lloraron
pregunté si con el tiempo
sus promesas se olvidaron.
Un viejo amor
ni se olvida ni se deja.
Un viejo amor
de nuestra alma, sí, se aleja,
pero nunca dice adiós.
Quien hace una excepción, hace un socavón.
Sobre la pequeña tumba
los niños escribieron
aquí yace don pájaro.
(MILA VILLANUEVA)
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