jueves, 21 de octubre de 2010
Bajando al fondo (por Eunice Odio)
Arqueándome ligeramente
sobre mi corazón de piedra en flor
para verlo,
para calzarme sus arterias y mi voz
en un momento dado
en que alguien venga,
y me llame…
pero ahora que no me llame nadie,
que no quepo en la voz de nadie,
que no me llamen,
porque estoy bajando al fondo de mi pequeñez,
a la raíz complacida de mi sombra,
porque ahora estoy bajando al agónico
tacto de un minero, con su media flor al hombro,
y una gran letra de te quiero al cinto.
Y bajo más,
a las inmediaciones del aire
que aligerado espera las letras de su nombre
para nacer perfecto y habitable.
Bajo,
desciendo mucho más,
¿quién me encontrará?
Me calzo mis arterias
(qué gran prisa tengo),
me calzo mis arterias y mi voz,
me pongo mi corazón de piedra en flor,
para que en un momento dado
alguien venga,
y me llame,
y no esté yo
ligeramente arqueada sobre mi corazón, para verlo.
y no tenga yo que irme y dejar mi gran voz,
y mi alto corazón
de piedra en flor.
sobre mi corazón de piedra en flor
para verlo,
para calzarme sus arterias y mi voz
en un momento dado
en que alguien venga,
y me llame…
pero ahora que no me llame nadie,
que no quepo en la voz de nadie,
que no me llamen,
porque estoy bajando al fondo de mi pequeñez,
a la raíz complacida de mi sombra,
porque ahora estoy bajando al agónico
tacto de un minero, con su media flor al hombro,
y una gran letra de te quiero al cinto.
Y bajo más,
a las inmediaciones del aire
que aligerado espera las letras de su nombre
para nacer perfecto y habitable.
Bajo,
desciendo mucho más,
¿quién me encontrará?
Me calzo mis arterias
(qué gran prisa tengo),
me calzo mis arterias y mi voz,
me pongo mi corazón de piedra en flor,
para que en un momento dado
alguien venga,
y me llame,
y no esté yo
ligeramente arqueada sobre mi corazón, para verlo.
y no tenga yo que irme y dejar mi gran voz,
y mi alto corazón
de piedra en flor.
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10 comentarios:
Emilia:
Has de perdonar la osadía de que te diga lo que sigue, siendo yo un mero espectador de todo lo que acontece en el universo poético...
Encuentro un punto débil en vuestro planteamiento del blog. Me explico:
Ofrecéis cada día un poema; sugerís que los demás hagan un comentario...
¿Qué se puede comentar ante un poema? La poesía plasma lo INEFABLE, aquello que es puro sentimiento y que difícilmente es accesible a la razón y menos engarzarlo en un rosario de palabras que lo expliquen.
La razón informa de la existencia de esta dimensión del espíritu pero se queda en un mero enunciado,en una pedagogía...
A la poesía sólo se le puede contestar en la misma moneda. Hablar de estructuras gramaticales, de estrofas, de rima, de análisis estilísticos, es cosa bien ardua a día de hoy, donde el concepto de poema ha saltado por encima de los parapetos y de los corsés que lo limitaban ayer en su remontar el vuelo.
Amor con amor se paga; un verso pide su espejo: reflejo en el alma ajena.
Sólo así hallará su justa recompensa quien embellece nuestra vida..., que es un sueño.
PD.- Dicho lo dicho, veo un riesgo: que se tome el blog como trampolín para colocar ripios y "poemas" infumables.
Me parece que yo he sido un ejemplo de lo que puede caer...
Un abrazo y que tengáis toda la suerte del mundo.
Chao.
Hola, Fabio. Gracias por tu visita y comentario. Creo que lo único que hacemos es publicar unos poemas que a los gestores del blog (Aitor Suárez y yo misma) nos gustan. Ambos leemos bastante poesía, últimamente sobre todo en Internet, y publicamos poemas que nos han gustado. Algunos son de autores conocidos, y otros de autores que casi nadie conoce. Por lo demás, esto no es una antología, sino una "antojolía", porque publicamos los poemas que se nos antojan (perdón por el juego de palabras). En cuanto a los comentarios, si te fijas únicamente preguntamos si al lector le gustó el poema. Creo que tampoco pasa nada si alguien da una opinión o crítica, positiva o negativa, y la explica. De todas formas, observamos que, por lo sucedido hasta ahora, los lectores no suelen comentar. Parece que tras la lectura del poema prefieren quedarse con él, con lo que el poema les haya dicho (o no, si nada les dijo). Un abrazo y gracias de nuevo.
El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.
(BÉCQUER)
La cuestión no es sólo si existe Dios sino ¿cómo encuentras un electricista en fin de semana?
(WOODY ALLEN)
Sobre mi almohada
todavía la forma
de tu cabeza.
(BENET)
No vengas, por favor, a llorar a mi puerta.
Se me acabó el amor: para mí ya estás muerta.
No vengas, por favor, a quejarte conmigo.
Yo ya no quiero ser ni siquiera tu amigo.
No morirá
de un ictus ni de un cáncer
este robot.
(CUQUI COVALEDA)
De una costilla de Adán
hizo Dios a la mujer.
La lengua le salió larga,
pero lo demás ¡qué bien!
No puedes derrotar a la muerte pero puedes arrearle una buena paliza mientras vives.
(BUKOWSKI)
Mi alma es una lámpara que se apagó y aún está caliente.
(PESSOA)
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