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miércoles, 11 de enero de 2012

La visita (por Vicente Gallego)

Esta tarde he escuchado
otra vez sus pisadas a mi espalda,
he notado su aliento al abrir una puerta,
y sus huellas están en mis viejos papeles.
Aunque no puedo verlo,
hace tiempo que siento su presencia inquietante
cuando me quedo solo, cuando paso las horas
encerrado entre libros y palabras.
Sus lamentos me llegan confundidos
con el viento que gira en la terraza,
y oscurece su sombra en los espejos.
Sé que tengo una deuda.
Mientras sigo escribiendo escucho un llanto.
Y no puedo pagarla.
Mientras sigo escribiendo va muriéndose el día
como una advertencia.
Sé que el plazo ha vencido.
Su tristeza es un ruido que perturba mi vida,
sus reproches se adaptan al sonido
de este vaso con hielo, y a la tarde de otoño,
y al rasgar de esta pluma en el papel
donde ensayo lamentos y disculpas.
Sé que tengo una deuda.
Sé que el alma de un muerto penará por mi culpa.
Ha llegado la noche, y a través del espejo
en que se ha convertido la ventana,
unos ojos sin vida me contemplan.
¡Si yo hubiera podido-les explico-, si yo hubiera sabido!
Y no supe pagarla.
A través del cristal unos ojos me acusan:
son los ojos de un niño que jamás me perdona
el haber confundido su futuro y sus sueños
con la vida sin sueños, con el triste futuro
de ese hombre que ahora
teme al vidrio y esquiva su mirada.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No preguntes quién eres. Pregunta en quién te has convertido.

casa de citas dijo...

La esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida es una calle de sentido único.

(AGATHA CHRISTIE)

Aldonza Lorenzo dijo...

El toro que me corneó a mejor prado me echó.

ORáKULO dijo...

El poder que aquellos a quienes amamos tienen sobre nosotros, es a menudo mayor que el que tenemos sobre nosotros mismos.

hAiKu dijo...



Noche estival.
Los grillos y las ranas
cantan a coro.

(DÍAZ)

tERESA pANZA dijo...

Donde hubo un gran mal, siempre queda la señal.

TóTUM REVOLúTUM dijo...

Quien recibió sin merecer, está obligado a dar sin esperar.

Cide Hamete Benengeli dijo...

El amor que se oculta
dentro del pecho,
como no halla salida
quema por dentro.