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lunes, 30 de abril de 2012

En lo rosa de tu lengua (por Sebastiana)

No sólo perro
no sólo acompañante de dientes filosos
¡filósofo de las buenas caminatas!
descifrador de malas intenciones y malas inquietudes

Cuánta sensatez se escapa de tus ojos
como si conocieras la esencia de la felicidad
pero no me dices nada
quieres que aprenda sola
que deje de quejarme
de las cosas que cambian

Tu pelo chocolate dulce
extraño color bajo los rayos del sol
de raza indescifrable porque para ti
todos somos perros

La felicidad de tus patas traseras
cuando brincas los exiguos arbustos de la ciudad
y evades los ruidos asesinos de los coches en la avenida
tu felicidad de tierra
extendida en lo rosa de tu lengua
en lo grande de tu boca
en lo ansioso de tu sed
todo tú mismo
que eres todos los otros
enséñame en este viaje
a sonreírle a lo violento
a lo descortés
con una sola mirada
directa al corazón

16 comentarios:

Álvaro dijo...

Al amor de los animales no se le suele llamar amor, sino querencia, apego, cariño..., pero la neurociencia ha demostrado mediante escáner neuronal que la zona cerebral de los perros que se activa cuando ven a su amo es la misma que se enciende en el cerebro humano cuando vemos a la persona amada. O sea que la naturaleza es la misma, al menos tratándose de mamíferos con cerebro desarrollado. El amor humano viene del animal, y no hay diferencia sustancial entre, por ejemplo, el amor de una madre a su hijo y el de un animal hacia su cría.

Pablo Veiga dijo...

Es muy interesante lo que dices. Las neuroimágenes que actualmente podemos obtener mediante tomografía computorizada han revelado otros aspectos muy llamativos. Así:

-Que el rechazo a situaciones injustas activa las mismas zonas cerebrales que el asco o la repugnancia física hacia la materia en descomposición. Así que cuando se habla de corrupción política no es una metáfora, sino sinestesia neurosensorial con la descomposición física u orgánica.

-Que el recuerdo activa las mismas parcelas cerebrales que en su día se activaron al vivir el hecho. Neurológicamente recordar es revivir.

-Que cuando una persona miente, el mayor esfuerzo mental no es fabricar la mentira, sino repeler (rechazar, reprimir) la verdad. El trabajo de encubrir o replegar la verdad activa una zona cerebral muy concreta. (La neuroimagen podría ser el más acabado detector de mentiras).

Arantxa dijo...

Joé, con vosotros se aprende más que con Punset

Columbus dijo...

Nunca pensé que llorara cuando se murió mi perra de aguas, al fin y al cabo estamos hechos del mismo polvo y los humanos trasladamos a los perros nuestro cariño y ellos lo devuelven multiplicado. Una poesía con mucha " verdad ". saludos

Al dijo...

Pero, Veiga, yo creía que recordar era mixtificar, adulterar, embellecer, manipular, cerrar los ojos a la vera luz, reescribir, mitificar, exaltar lo nimio, iluminar la escena con colores ausentes el día del evento; que recordar era olvidar, suplantar lo vulgar con lo delicado... Y que el aliento un poco acre de la última cebolla lo evocáramos como el hálito que surte de la boca de una ninfa que lleva una brizna de lavanda entre los dientes.
Que se abrían cajones distintos del bargueño.

Pablo Veiga dijo...

Bien, aquí habría que distinguir entre el recuerdo propiamente dicho y la evocación, que seguramente es una actividad creativa en la cual se mezcla el recuerdo con la imaginación y que –me parece- normalmente se asocia a vivencias positivas. Surge así la nostalgia o añoranza. No es exactamente de eso de lo que yo hablaba.

Por otro lado, los estudios más importantes que se han hecho sobre neuroimagen de recuerdos están ligados a experiencias negativas, concretamente al estrés postraumático, y aquí parece evidenciarse que las zonas del hipocampo que se activan al recordar esas vivencias coinciden con las que se activaron cuando se sufrió la situación de estrés.

Se ha hecho también un experimento muy interesante, en el cual se ha logrado averiguar, mediante neuroimagen, qué estaba recordando esa persona.

Se mostró a diez voluntarios tres fragmentos de películas diferentes en los que aparecían actores haciendo distintas tareas.

Los voluntarios, que estaban dentro de un escáner de resonancia magnética, vieron los clips varias veces y los científicos analizaron las pautas de actividad cerebral asociadas a cada extracto.

Finalmente se pidió a los voluntarios que recordaran al azar los fragmentos y los investigadores fueron capaces de adivinar qué estaba recordando cada voluntario gracias a la actividad cerebral que mostraba el escáner.

O sea, según la escena que los voluntarios recordaban la neuroimagen que se formaba era distinta, pero siempre que un voluntario recordaba la misma escena se activaba la misma zona concreta de su hipocampo (y por tanto la neuroimagen que se formaba era la misma).

LA PHRASE LAPIDARIA dijo...

No se puede ganar una guerra, como no se puede ganar un terremoto.

LuisMi dijo...

Curiosa esta mezcla de ciencia y poesía. Me sorprende gratamente que un hombre de ciencia visite esta página. Seguro que entre los recovecos del alma que los poetas expresan, hay también material interesante para un científico.

Anónimo dijo...

Y tan que lapidaria. Esa frase es de las que piden mármol.

Al a Veiga dijo...

Que me disculpe Pablo Veiga por cuestionar lo que dice sobre la neuroimagen, que hace revivir en el hipocampo el estrés postraumático del pasado.
Porque ayer era Primero de Mayo.
Y en España pronto va a haber seis millones de parados, con sus familias a cuestas en muchos casos.
Y resulta que apenas unos centenares de miles de manifestantes se echaron a la calle para protestar por esta infamia que vivimos.
Y en un día tan señalado como este para hacer balance de los atropellos, de las rapiñas y de las humillaciones seculares, yo me pregunto: ¿en dónde estaba el reflejo aversivo que les activase la neuroimagen pertinente?
¿Tendrían averiado el hipocampo, tan sensible como es para situaciones de asco y repugnancia, que hasta hace un respingo cuando ve un jirón de carne corrompida?
¿Ver largar a Esperanza Aguirre no desencadena ni un ligero tembleque en el hipotálamo indígena?
¿Qué otra cosa es capaz de asquear más que el viscoso verbo de la Lideresa?
¿Qué neuroimagen darían los pasotas maniferos si se les metiera (a la fuerza, claro) en el tubo resonante?
¿Serán los efectos cerebrales de las microondas de la telefonía móvil?
¿Será el estrógeno de las aves acorraladas que comemos?
¿Será que el criptofascismo es brutal pero muy sutil y eficiente para las comeduras de coco?
Serán las microondas, será el estrógeno caponero (esto casi no lo creo, que conozco a mujeres que nadan en él y son muy echadas palante), o la tele, o la CIA, o... No sé lo que es, pero desde la sombra, Veiga, alguien nos está jodiendo.

Salud.

Pentapolín dijo...

Y qué será de nosotros, ahora encima con una TVE manipulada, próxima a convertirse en una hija clónica de Intereconomía o Telemadrid. Es para echarse a temblar.

LuisMi dijo...

Lo que pasa es que somos gregarios, corderillos sumisos por naturaleza. No sé qué va a tener que pasar para que la sociedad reaccione.

Capone con espolone dijo...

Penta, ¿estuviste en la manifa del Primero de Mayo? Pues en la que yo estuve unos barbudos muy malamente encarados salmodiaban a grito pelado un amplio catálogo de lo que había que hacer con la basura.
No hablaban de guillotina pero sí de incineradora (con el yuyu que da eso de cremar...).
Jo, para incendiarios los ojos de los mirandas que les sostenían el mochilón mientras largaban. Por la pata mismamente se lo hicieron unas beatas que salían de lo de San Nicolás de Carterbury. Y el Garralda puliendo el aguilucho.
"El pueblo unido jamás será vencido"... Por mis muertos que se me disparó la neuroimagen y creí hallarme en la carbayera del Tragamón, en uno de aquellos saraos del Día de la Cultura de la puta Transición (qué felices éramos en nuestra cándida ignorancia...); con unos juveniles Ana y Víctor; y José Afonso, desbordante de alegría luistana; y Bibiano; y Pi de la Serra... Y los tenderetes de la Editorial Zyx, en los que un Sánchez Montero, pálido de luna y calabozo, firmaba ejemplares: ejemplares, como él.
Mi papá me apretaba la mano adolescente y era una transfusión de sentir socialista (cosecha con las cepas arraigadas en la fértil Burdeos de la Francia). De aquella, los oradores del pesoe hablaban de proletariado, autogestión, lucha de clases... ¿En qué colegio de curas estaría por entonces -acusica, seguro- don Alfredo Rubalcaba?
Ahora oigo hablar de socialistas y siento como un estacazo en el hipocampo; qué cosa tú, sintiendo lo que sentí.... Y la neuroimagen no es para describirla, que no me gusta decir groserías después de haber comido una opípara pitanza: cosas del simpático (servidor). Serán.

Anónimo dijo...

Como decía Nicanor Parra, "La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas".

Aldonza Lorenzo dijo...


El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.

ORáKULO dijo...


La necesidad carece de ley.