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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Tendría casa propia y moral (por Fernando Pessoa)


He escrito más versos que verdad.
He escrito, principalmente,
porque otros han escrito.
¿Si nunca hubiera habido poetas en el mundo,
sería yo capaz de ser el primero?
¡Nunca!
Sería un individuo perfectamente consentible,
tendría casa propia y moral.
¡Señora Gertrudis!
Limpió mal este cuarto:
¡sáqueme esas ideas de aquí!

8 comentarios:

Tragikomedia dijo...

El que nace para poeta tiene que ser poeta. A lo mejor de otra manera, pero lo sería. Pessoa habría sido poeta aunque no publicara (de hecho publicó bastante poco, creo que sólo en una revista de muy poca tirada). O si no se habría vuelto loco. Como Picasso se ´habría vuelto loco si no le hubieran dejado dibujar. Como Beethoven se habría vuelto loco si no le hubieran dejado componer música. Hay muchos poetas que escriben en silencio y nadie sabe que son poetas, pero escriben poemas porque necesitan escribirlos, aunque no lo publiquen, que eso ya es otra cosa.

Al dijo...

Pero Picasso se hubiese vuelto loco también si le faltaran las mujeres, Tragi...
Como Beethoven, como el Papa, como yo (pero menos). A Aznar no sé, mira tú.
Hay muchos motivos por los que volverse loco. Pero uno resiste el tirón. De momento.

Manuel Marcos dijo...

Maravilla y nada más.
Salud

Capone dijo...

¿Quién no ha escrito más embustes que verdades, dom Fernando? ¿O no mienten acaso como bellacos los soldados coloniales (como yo fui) cuando escriben a la novia, peninsulada en la enervada espera, y que urden fantásticas películas de zoco, chumbera y alminar? Yo rumiaba el hastío evocando las trenkas empapadas de mi tierra; pero cantaba al sol radiante y a la cal cegadora de las medinas bereberes, y unos chumbos pelados a punta de gumía los convertía en fastuoso convite del hospitalario Umar ibn Abdallah..., que no pasaba de ser el dueño del modesto bazar que frecuentaba. Y que tenía una hija mediana con unos ojos que a punto estuvieron de cautivar mi espíritu... Pero la novia peninsulada recibía puntualmente su carta semanal. Pensaría ella que vivía yo una vida fascinante, en un mundo en donde los olores, la luz y el matiz del cielo eran distintos. La realidad era otra: el hastío y el desprecio por tantas cosas ocupaba buena parte de mis jornadas.
Ya digo que la hija mediana de Ibn Abdallah estuvo a punto de torcer mi destino...Pero ¿qué iba a hacer yo vendiendo baratijas en el bazar de mi suegro?
Lo cierto es que un mes antes de cumplir contrato, no ocupaba mi mente sino los preparativos del retorno. Y me acarició el estómago el tenue calambre de las vísperas y sólo tuve pensamientos para lo que me esperaba en la patria.
Dom Fernando, siento que no he sido del todo leal con ciertas personas. Esto se lo cuento a usted, que es discreto... Lo cierto es que cuando me enfado con mi compañera (que no es la que recibía las cartas fabulosas) me acuerdo de la hija mediana de Umar ibn Abdallah. Pero, ya digo, no me veo vendiendo quincalla a los turistas.

PD.- Dom Fernando, las pequeñas mentiras que le cuento afectan sólo a la rama político-militar. Quedan muchas en la alacena, pero no se las voy a contar, porque tengo la sensación de que nos observan.

Obrigado.

Costello dijo...

El que nace para sabio puede llegar a poeta , hay que nacer y trabajar , un escritor que siempre dice la verdad seria un cronista . Cualquier aficionado sabemos que lo importante es lo que se dice , no lo que creemos . Eso sí , tenemos que creer en lo que escribimos y procurar ser originales .
Chao

Cide Hamete Benengeli dijo...

Si vas a bañarte al río

le tengo celos al agua

que llega hasta tus oídos

y no sé lo que te habla.


Qué corto se me hace el tiempo

que me tienes abrazado.

Quisiera ser como el viento

que sopla siempre a tu lado

tERESA pANZA dijo...


Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.

Círculo Cultural FARONI dijo...


No se llega lejos cuando se cambia de camino todos los días.

(proverbio japonés)