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jueves, 7 de marzo de 2013

Prescindir de mí (por Henrik Nordbrandt)


Un auténtico verano danés va a ser el tema de este soneto.
Porque debe de ser cierto que lo que te rodea no debe decirse
en trece o quince líneas, sino en catorce: eso es lo que quiero decir
todo llega a su sitio de manera que forma y contenido se funden
así como yo me fundo con el verano
que es fundirse con lo danés
lo que es totalmente correcto: pero no lo sería este poema
si no se advirtiera que nadie puede fundirse con otra cosa.
Tiene que haber sitio: un auténtico verano danés
es probablemente aquel donde mejor puedo prescindir de mí.

Y dejaría con gusto que la naturaleza hablara por mí, si el verde vulgar
no lo hubiera hecho tan embarazoso:
en medio de todo eso hay una alta chimenea roja: pertenece al crematorio.
¡Qué consuelo liberarse por fin de sí mismo!

12 comentarios:

ORáKULO dijo...

La memoria es como el mal amigo; que te falla cuando más falta te hace.

Cide Hamete Benengeli dijo...

No me mires, no me mires,
no me mires, mozo bueno.
Tengo el corazón de cera
y tu mirar echa fuego.

tERESA pANZA dijo...

La barriga llena no siente hambre ajena.

hAiKu dijo...


Morir es cuando
dejamos de ser alguien
para ser algo.



(CUQUI COVALEDA)

Cide Hamete Benengeli dijo...


Compañera, no más penas.
Mira, que no soy de bronce.
Que hasta las piedras se parten
a fuerza de darles golpes.

Dimes Y Diretes dijo...


Tener ideología es no tener ideas. Éstas no son como las cerezas, sino que vienen sueltas, hasta el punto de que una misma persona puede juntar varias que se hallan en conflicto unas con otras. Las ideologías son, en cambio, como paquetes de ideas preestablecidos, conjuntos de tics fisionómicamente coherentes, como rasgos clasificatorios que se copertenecen en una taxonomía o tipología personal socialmente congelada.

(SÁNCHEZ FERLOSIO)

Cide Hamete Benengeli dijo...

Por tu amor que tanto quiero y tanto extraño,
que me sirvan otra copa y muchas más,
que me sirvan de una vez pa' todo el año,
que me pienso seriamente emborrachar.

Si te cuentan que me vieron muy borracho,
orgullosamente diles que es por ti,
porque yo tendré el valor de no negarlo,
gritaré que por tu amor me estoy matando
y sabrán que por tus besos me perdí.

Para de hoy en adelante ya el amor no me interesa,
cantaré por todo el mundo mi dolor y mi tristeza,
porque sé que de este golpe ya no voy a levantarme
y aunque yo no lo quisiera voy a morirme de amor.

Anónimo dijo...


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Anónimo dijo...

Demuestra que no eres un robot.

Cide Hamete Benengeli dijo...

Con un corazón que tienes
y medio que te doy yo,
juntas corazón y medio;
y yo, medio corazón.

Alifanfarón de la Trapobana dijo...

Mi patria son mis zapatos
que van adonde yo digo;
y no el suelo en que nací,
que no me dejó elegirlo.

Lloviendo amares dijo...

El día que ella se fue
pinté mi cara de negro.
Abofeteé duramente en su cara al salvaje viento demenciado.
Recogí los pequeños pedazos de mi vida
y me quedé desnudo ante un espejo agrietado.
Me permití hacer venganza sobre mí.
Miré condescendientemente el sol y dije '¡estúpido!'.
Lancé selectas maldiciones sobre todos los artistas que pintan sueños.
Caminé desde el este hacia el oeste.
Tomé piedras que encontré en el camino y las lancé contra mí mismo.
Cómo fluye rápidamente esta agua en su ataque de risa
a través de montañas y gargantas.
¿Qué océano persigue encontrar?
¿O se filtrará
en el suelo al nivel del mar?
¿Alguna vez pertenecí a mí mismo?
No pude ni abrazar su cuerpo muerto
y desahogar mi corazón.
El día que ella se fue
pinté mi cara negra.

(NANDEO DHASAL)