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sábado, 4 de octubre de 2014

Igual que las marionetas (por Wang Wei)

Se tallan en madera
los rostros viejos de la marionetas.
Se manejan con hilos.
Con su arrugada piel y sus cabellos
blancos
semejan verdaderos ancianos.
Pero, acabada la comedia,
se derrumban inmóviles
Igual que las marionetas, los humanos
pasan, como en un sueño, por la vida.


10 comentarios:

Anónimo dijo...

Of course, pero la cuestión es de qué, de quién, de dónde cuelgan los hilos.

Anónimo dijo...

Ay quien maneja mi barca, ¿ Quien? Que a la deriva me lleva, ¿ quien? , Remedios Amaya.
somos marionetas bailando sin fin en la cuerda del amor, Sandie Shaw

poemas eurovisivos que hicieron historia

Mira quién habla dijo...



Con mis maestros he aprendido mucho. Con mis colegas, más. Con mis alumnos, más todavía.

(RUSSELL)

hAiKu dijo...


Lo más sabido
tiene hebras y oquedades
insospechadas.

(CUQUI COVALEDA)

ORáKULO dijo...


Rectificar no es de humildes, sino de valientes. Hace falta valor para reconocer que estaba uno equivocado.

TóTUM REVOLùTUM dijo...

Tira algún trasto viejo que no uses nunca. No pasará mucho tiempo sin que, de pronto, surja la necesidad de usarlo y lo eches en falta.

Cide Hamete Benengeli dijo...

El cante, para ser cante,
solamente necesita
que el vello se nos levante.

Cide Hamete Benengeli dijo...


Mi corazón volando
entró en tu pecho.
Le cortaron las alas,
se quedó dentro.

casa de citas dijo...


La inteligencia no es el conocimiento, sino la destreza de aplicarlo para bien.

(ARISTÓTELES)

Fuego de palabras dijo...

¡No amen, desgraciados hijos del barro!

La corona alegre de la esperanza se teje con flores terrenales,

Cosas que se hacen para decaer y desaparecer,

Aunque hayan florecido por unas breves horas;

¡El amor no!



¡No amen! Aquello que aman bien puede cambiar:

Los rosados labios pueden dejar de sonreirte,

El deseo de sus ojos puede convertirse en una mirada fría,

El corazón que aún palpita sin ser sincero.

¡El amor no!



¡No amen! Aquello que amas bien puede morir,

Tal vez se desvanezca en la tierra de la felicidad,

En las estrellas silenciosas, el azul y sonriente cielo

Brilla sobre su tumba, como sobre su nacimiento.

¡El amor no!



¡No amen! Oh, una vana advertencia dicha

Que en estas horas, como en los años que han pasado,

El enamorado dibuja un halo sobre el rostro amado,

Impecable, inmortal, hasta que cambie o muera.

¡El amor no!



(CAROLINE E. S. NORTON)