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sábado, 12 de junio de 2010

En la noche terrible (por Fernando Pessoa)

En la noche terrible, sustancia natural de todas las noches,
en la noche de insomnio, sustancia natural de todas mis noches,
recuerdo, velando en modorra incómoda,
recuerdo lo que hice y lo que podía haber hecho en la vida.
Recuerdo, y una angustia se dispersa por mí todo
como un frío del cuerpo o un miedo.
Lo irreparable de mi pasado, ¡ése es el cadáver!
Todos los muertos puede ser que sean vivos en otra parte.
Todos mis propios momentos pasados puede ser que existan en algún lugar,
en la ilusión del espacio y del tiempo, en la falsedad del transcurrir.
Pero lo que yo no fui, lo que yo no hice, lo que ni siquiera soñé;
lo que sólo ahora veo que debería haber sido,
eso está muerto más allá de todos los Dioses,
eso –y fue finalmente lo mejor de mí- ni los Dioses lo hacen vivir…
Si a cierta altura hubiese girado para la izquierda en vez de para la derecha;
si en cierto momento hubiese dicho sí en vez de no, o no en vez de sí;
si en cierta conversación hubiese tenido las frases que sólo ahora, en la somnolencia elaboro,
si todo eso hubiese sido así, sería otro hoy,
y tal vez el universo, el universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también.
Pero no giré para el lado irreparablemente perdido,
no giré ni pensé en girar, y sólo ahora lo percibo;
pero no dije no o no dije sí, y sólo ahora veo lo que no dije;
pero las frases que faltaron decir en ese momento me surgen todas,
claras, inevitables, naturales.
La conversación cerrada concluyentemente, la materia toda resuelta…
Pero sólo ahora lo que nunca fue, ni será para atrás, me duele.
Lo que frustré de veras no tiene ninguna esperanza en ningún sistema metafísico.
Puede ser que para otro mundo yo pueda llevar lo que soñé, pero
¿podré llevar para otro mundo lo que me olvidé de soñar?
Ésos, los sueños por tener, sí que son el cadáver.
Lo entierro en mi corazón para siempre,
para todo el tiempo, para todos los universos.

5 comentarios:

Cide Hamete Benengeli dijo...

Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser.

Bajo el ala del sombrero
cuantas veces, embozada,
una lágrima asomada
yo no pude contener…

Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;

si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que hoy comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.

Era, para mí, la vida entera,
como un sol de primavera,
mi esperanza y mi pasión.

Sabía que en el mundo no cabía
toda la humilde alegría
de mi pobre corazón.

Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
yo no las puedo arrancar.

Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.

Por seguir tras de su huella
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor,
pero nadie comprendía
que, si todo yo lo daba
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón.

Ahora, triste, en la pendiente,
solitario y ya vencido
yo me quiero confesar:

si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía,
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más.

casa de citas dijo...

Hice un curso de lectura rápida y es algo fantástico. He leído "Guerra y paz" en veinte minutos. Trata de algo sobre Rusia.

(ALLEN)

hAiKu dijo...

Riña en el 5º.
Agonía en el 6º.
Fiesta en el 7º.


(RAFAEL BALDAYA)

tERESA pANZA dijo...


Más vale un “por si acaso” que un “¡válgame Dios!”

cajón desastre dijo...


Los buenos patriotas son unos imbéciles; los buenos patriotas joden a la patria.

Cada día, en cada momento, al menos un patriota caga sin escrúpulos sobre el suelo sagrado de la patria.

(RENÉ MAGRITTE)