zUmO dE pOeSíA

zUmO dE pOeSíA
de todos los colores, de todos los sabores

ALEATORIUM: Saca un poema de nuestro almacén

Ver una entrada al azar

jueves, 12 de julio de 2018

Una reliquia (por Ruth Fainlight)


Mi barra de crema de cacao se ha gastado
hasta formar la misma medialuna
que fue lo primero que advertí
sobre el lápiz labial de mi madre.
Marcaba la presión de su existencia
sobre el mundo de la materia.

Imaginen la severa fijeza
de mi mirada, observándola untar
la brillante grasa sobre sus labios
desde un tubo lustroso como una bala.
La forma en que ella la alisaba
con la punta del meñique
(la traza que dejaba, aun después
de lavarse las manos, explicaba
lo de “dedito rosado”) y su lengua puntiaguda
lamiendo como la de un gatito,
fascinaba, irritaba.

Era parte del misterio de
los sostenes, las faldas y las carteras
cuyo significado era ser adulto. Yo pensaba
que a mis propios talones les tendría que salir
una suerte de espolón que se insertara
en el agujero interior de los tacos altos.

Ahora estoy más tranquila y ya no
me pinto los labios salvo con esto,
pálido como un cadáver kosher
o una vela votiva,
la cera cuajada por un costado,
como si enfrentara al viento
que sopla desde el pasado, llama
reflejada como una luna creciente
contra una nube
en el estanque de luz derretida.

Llevo el signo de la luna
y mi madre, un talismán
en un pequeño tubo de plástico
dentro de mi cartera, una reliquia santa
fundida por los besos
de los creyentes, y cada vez
que me suavizo los labios con el ungüento
los siento fruncirse y estirarse
en la eterna sonrisa
de su sobrevivencia a través de mí,
siento su boca sobre la mía.



3 comentarios:

Pablo M dijo...

Reliquia, talismán: casi sinónimos.

Fuego de palabras dijo...

 Es extraño sin duda no habitar ya la tierra,

dejar de practicar unas costumbres apenas aprendidas,

no poder darles la significación de un porvenir humano

ni a las rosas ni a las otras cosas, que eran de suyo una promesa;

lo que uno era en unas manos infinitamente angustiadas,

no serlo ya e incluso el propio nombre

dejarlo abandonado como un juguete roto.

Extraño ...no seguir deseando los deseos. Extraño

ver todo aquello que se relacionaba

flotando suelto en el espacio. Y estar muerto es un trabajo penoso,

ese recobrarse plenamente, hasta llegar a sentir poco a poco

la eternidad…



(RILKE)

casa de citas dijo...

Cada generación nueva acusa a las pretéritas de no haber redimido al hombre. Pero la abyección con la que la nueva generación se adapta al mundo, después del fracaso de turno, es proporcional a la vehemencia de sus inculpaciones.

(GÓMEZ DÁVILA)