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sábado, 28 de julio de 2018

Y me completes (por Juan Ramón Jiménez)


Yo no seré yo, muerte,
hasta que tú te unas con mi vida
y me completes así todo;
hasta que mi mitad de luz se cierre
con mi mitad de sombra
y sea yo equilibrio eterno
en la mente del mundo:
unas veces, mi medio yo, radiante;
otras, mi otro medio yo, en olvido.

Yo no seré yo, muerte,
hasta que tú, en tu turno, vistas
de huesos pálidos mi alma.


4 comentarios:

TóTUM REVOLùTUM dijo...

En las esquinas de algunos traumas, debajo de los desengaños, o en ciertas mudanzas, se esconden pequeñas muertes.

(ELIANA DUKELSKY)

Ignatius Reilly dijo...

Qué suerte he tenido de nacer

para estrechar la mano de un amigo

y poder asistir como testigo

al milagro de cada amanecer.



Qué suerte he tenido de nacer

para tener la opción de la balanza,

sopesar la derrota y la esperanza

con la gloria y el miedo de caer.



Qué suerte he tenido de nacer

para entender que el honesto y el perverso

son dueños por igual del universo

aunque tengan distinto proceder.



Qué suerte he tenido de nacer

para callar cuando habla el que más sabe,

y aprender a escuchar: ésa es la clave

si se tiene intenciones de saber.



Qué suerte he tenido de nacer

-y lo digo sin falso triunfalismo-.

La victoria total, la de uno mismo,

se concreta en el ser y en el no ser.



Qué suerte he tenido de nacer

para cantarle a la gente, y a la rosa,

y al perro, y al amor, y a cualquier cosa

qe pueda el sentimiento recoger.



Qué suerte he tenido de nacer

para tener acceso a la fortuna

de ser río en lugar de ser laguna,

de ser lluvia en lugar de ver llover



Pero sé, bien que sé

que algún día también me moriré.

Si ahora vivo contento con mi suerte,

sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte.

Cuál será en la agonía mi balance, no sé,

nunca estuve en ese trance.



Pero sé, bien que sé

que en mi viaje final escucharé

el ambiguo tañir de las campanas

saludando mi adiós, y otra mañana

y otra voz, como yo, con otro acento,

cantará a los cuatro vientos

"Qué suerte he tenido de nacer".



(ALBERTO CORTEZ)

Anónimo dijo...

¡Cuántas consciencias
sumidas (¿para siempre?)
en el No-Ser!

Agridulce dijo...

No, la tierra no podrá ser la tierra,
ni la muerte podrá ser la muerte,
ni la vida la vida,
hasta que mi alma no haya conocido toda
la espantosa pesadilla,
y no se haya internado hasta la entraña
del hondo, humano abismo.
¡Ah! ¿Qué valen aquí, sobre este mundo,
mi espíritu y mi instinto,
si aún tienen un temblor de ensueños claros
que son claras mentiras?
No, no, no puede ser, ni puedo
tampoco ser yo misma,
hasta que no haya saboreado toda
toda la hiel amarga y el acíbar.

(IDA GRAMCKO)