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miércoles, 28 de marzo de 2012

Salutación a Walt Whitman (por Fernando Pessoa)





Portugal Infinito, once de junio de mil novecientos


quince...






Hé-lá-á-á-á-á-á-á!


Desde aquí, de Portugal todas las épocas en mi cerebro,


te saludo, Walt, te saludo, hermano mío en el universo,


yo, con monóculo y chaleco exageradamente adornado,


no soy indigno de ti, bien lo sabes, Walt,


no soy indigno de ti, basta saludarte para no serlo...


Yo tan cercano a la inercia, tan fácilmente lleno de tedio,


soy de los tuyos, tú bien lo sabes, y te comprendo y te amo,


y aunque no te conociera, nacido por los años en que tú


moriste,


sé que me amaste también, que me conociste, y estoy


contento.


Sé que me conociste, que me contemplaste y me explicaste,


sé qué es eso que yo soy, ya sea en Brooklyn Ferry diez años


antes de que yo naciera,


ya sea por la Rúa del Oro pensando en todo lo que no es la


Rúa del Oro,


y conforme tú sentiste todo, lo siento yo todo, y aquí vamos


cogidos de la mano,


cogidos de la mano, Walt, cogidos de la mano, bailando


el universo en el alma.


¡Oh, siempre moderno y eterno, cantor de los concretos


absolutos,


concubina fogosa del universo disperso,


gran pederasta frotándote contra la diversidad de las cosas,


sexualizado por las piedras, por los árboles, por las personas,


por las profesiones,


guardián de los pasajes, de los encuentros casuales, de las


meras observaciones,


entusiasta mío por el contenido de todo,


gran héroe mío entrando por la muerte, a los pinos,


y a las hurras, y a los entusiasmos, y a los gritos saludando


a Dios!


¡Contenedor de la fraternidad feroz y tierna para con todo,


gran demócrata epidérmico, contigo a todo en cuerpo


y alma,


carnaval de todas las acciones, bacanal de todos los propósitos,


hermano gemelo de todos los arranques,


Juan Jacobo Rousseau del mundo que iba a producir


las máquinas,


hornero de lo insaisissable de lo flotante carnal,


Shakespeare de la sensación que comienza a marchar a vapor,


Milton-Shelley del horizonte de la electricidad futura!


Íncubo de todos los gestos,


orgasmo hacia dentro de todos los objetos fuerza,


Souteneur de todo el Universo,


ramera de todos los sistemas solares...


¡Cuántas veces beso tu retrato!


Allá donde te encuentras ahora (no sé dónde es, pero


es Dios)


sientes esto, sé que lo sientes, y mis besos son más calientes


(entre la gente)


y tú así es que los quieres, viejo mío, y agradeces desde allá,


lo sé bien, algo me lo dice, algo agradable en mi espíritu


una erección abstracta e indirecta en el fondo de mi alma.


Nada de engageant, pero ciclópico y musculoso,


sino frente al universo con tu actitud que era de mujer,


y cada hierba, cada piedra, cada hombre era para ti


el universo.


¡Mi viejo Walt, mi gran camarada, evohé!


Me integro a tu orgía báquica de sensaciones en libertad,


soy de los tuyos, desde la sensación de mis pies hasta


la náusea de mis sueños,


soy de los tuyos, mírame a mí, de ahí desde Dios me ves


al contrario:


desde adentro para afuera... Mi cuerpo es lo que adivinas,


ves el alma mía—


ésa es la que ves tú propiamente y al través de tus ojos


mi cuerpo—


¡Mírame a mí: tú sabes que yo, Álvaro de Campos,


ingeniero,


poeta sensacionista,


no soy tu discípulo, no soy tu amigo, no soy tu cantor,


tú sabes que yo soy Tú y estás contento de ello!


Nunca puedo leer tus versos de corrido... Hay ahí demasiado


sentimiento...


Atravieso tus versos como una multitud a encontrones


contra mí,


y me huele a sudor, a aceites, la actividad humana y mecánica.


En tus versos, a cierta altura no sé si los leo o si los vivo,


no sé si mi lugar real está en el mundo o en tus versos,


no sé si estoy aquí, de pie sobre la tierra natural,


o de cabeza hacia abajo, colgado en una especie


de establecimiento,


en el techo natural de tu inspiración de tropel,


en el centro del techo de tu intensidad inaccesible.


¡Ábranme todas las puertas!


¡A fuerza que he de pasar!


¿Mi señal? ¡Walt Whitman!


¡Pero yo no ofrezco indicación alguna...


Paso sin explicaciones...


Si es necesario me introduzco entre las puertas...


Sí, yo, frágil y civilizado, me introduzco entre las puertas...


porque en este momento no soy frágil ni civilizado,


soy yo, un universo pensante de carne y hueso, queriendo


pasar,


que ha de pasar a fuerza, porque cuando quiero pasar


soy Dios!


¡Quítenme esa basura de mi frente!


¡Pónganme en cajones esas emociones!


De aquí al exterior, políticos, literatos,


comerciantes pacatos, policía, meretrices, souteneurs,


todo eso es la letra que mata, no el espíritu que da la vida


¡El espíritu que da la vida en este momento soy yo!


¡Que ningún hijo de la... se me atraviese en el camino!


¡Mi camino es a través del infinito hasta llegar al fin!


¡Si soy capaz de alcanzar el fin o no, no es contigo,


es conmigo, con Dios, con el sentido— yo de la palabra


infinito...


Hacia el frente!


¡Pico con las espuelas!


Siento las espuelas, soy el mismo caballo que yo monto,


porque yo, para mi voluntad de consustanciarme


con Dios,


puedo ser todo, o puedo ser nada, o cualquier cosa,


según me da la gana... Nadie tiene nada con eso...


¡Locura furiosa! Ganas de gritar, de saltar,


de berrear, pegar, dar saltos, gritos con el cuerpo,


de cramponner-me a las ruedas de los vehículos y meterme


abajo,


de meterme adelante del giro del chicote que va a golpear,


de ser la perra de todos los perros y no me bastan,


de ser el volante de todas las máquinas y la velocidad


sin límite,


de ser el atropellado, el abandonado, el desplazado,


el acabado,


baila conmigo, Walt, allá desde el otro mundo, esta furia,


salta conmigo en esta batucada que se embarra con los astros,


cae conmigo sin fuerzas en el suelo,


embárrate conmigo estúpidamente en las paredes,


pártete y espárcete conmigo


en todo, por todo, a la vuelta de todo, sin todo,


rabia abstracta del cuerpo haciendo maelstroms en el alma...


¡Arre! ¡Vamos hacia allá al frente!


Aun si el mismo Dios lo impide, vamos allá al frente...


No hay ninguna diferencia...


Vamos allá hacia al frente y sin ser de ninguna parte...


¡Infinito! ¡Universo! ¡Meta sin meta! ¿Qué importa?


(Déjame quitarme la corbata y desabotonarme el cuello.


No se puede tener mucha energía con la civilización


en torno al cuello...)


Ahora sí, partamos, vamos hacia allá al frente.


¡En una gran marche aux flambeaux-todas-las-ciudades-de-


Europa,


en una gran marcha guerrera la industria, el comercio y


el ocio,


en una gran carrera, en una gran subida, en una gran


bajada


estruendosa, saltando, saltándolo todo conmigo,


salto para saludarte, berreo para saludarte,


me desencadeno para saludarte, brincando y guiñando!


Por eso es a ti a quien agradezco


mis versos saltos, mis versos brincos, mis versos orgasmos,


mis versos-ataques-histéricos,


mis versos que arrastran el carro de mis nervios.


A trompicones me inspiro,


apenas pudiendo respirar, tenerme en pie me exalto,


y mis versos son que yo no pueda estallar de vivir.


¡Ábranme todas las ventanas!


¡Arránquenme todas las puertas!


¡Empujen toda la casa por encima de mí!


¡Quiero vivir en libertad en el aire,


quiero hacer gestos más allá de mi cuerpo,


quiero correr como la lluvia hacia abajo de las paredes,


quiero ser pisado en las carreteras anchas como las piedras,


quiero ir, como las cosas pesadas, hacia el fondo


de los mares,


con una voluptuosidad que ya está lejos de mí!


¡No quiero cerraduras en las puertas!


¡No quiero cerraduras en los cofres!


¡Quiero intercalarme, inmiscuirme, ser llevado,


quiero que me hagan propiedad enfermiza de algún otro,


que me limpien los cajones,


que me arrojen a los mares,


que me vayan a buscar a casa con fines obscenos,


sólo para no estar aquí sentado y quieto,


sólo para no estar sencillamente escribiendo estos versos!


¡No quiero intermedios en el mundo!


¡Quiero la continuidad penetrada y material de los objetos!


¡Quiero que los cuerpos físicos sean los unos de los otros


como las almas,


no soy dinámicamente, sino estáticamente también!


¡Quiero volar y caer desde muy alto!


¡Ser estrellado como una granada!


¡Ir a parar a... ser llevado hasta...


Auge abstracto en el fin de mí y de todo!


¡Clímax a hierro y motores!


¡Escaleras arriba de la velocidad, sin grados!


¡Bomba hidráulica desanclándome las entrañas sentidas!


¡Pónganme grilletes sólo para que yo los parta!


¡Sólo para que yo los parta con los dientes, y que los dientes


sangren


placer masoquista, espasmódico con sangre, de la vida!


Los marineros me llevaron preso,


me ajustaron las manos en lo oscuro,


morí temporalmente al sentirlo,


enseguida mi alma lamió el suelo de la cárcel privada,


y la gallina ciega de las imposibilidades me rodeaba


como un cinturón.


¡Salta, brinca, toma el freno con los dientes,


pegaso de hierro en brasas de mis ansias inquietas,


paradero indeciso de mi destino a motores!


He calle Walt:


¡Puerta hacia todo!


Puente para todo!


¡Carretera para todo!


Tu alma omnívora,


tu alma ave, pez, fiera, hombre, mujer,


tu alma de dos donde hay dos,


tu alma o una que son dos cuando dos son una,


tu alma flecha, rayo, espacio,


amplexo, nexo, sexo, Texas, Carolina, New York,


Brooklyn Ferry en la tarde,


Brooklyn Ferry de las idas y de las vueltas,


¡Libertad, democracy, siglo veinte a lo lejos!


¡purn, pum, pum, pum, pum,


pum!


¡Tú, lo que eras, tú lo que veías, tú lo que oías,


el sujeto y el objeto, el activo y el pasivo,


aquí y allí, en todas partes tú,


círculo cerrando todas las posibilidades de sentir,


marco milenario de todas las cosas que pueden ser,


Dios Terminal de todos los sujetos que se imaginan que eres tú.


¡Tú hora, tú minuto, tú segundo!


Tú intercalado, liberado, desfondado, ido,


intercalación, y liberación, ida, desfondamiento,


tu intercalador, liberador, desfondador, remitente,


comodín en todas las cartas,


nombre en todas las direcciones,


mercadería entregada, devuelta, siguiendo...


Tren de sensaciones y alma a kilómetros por hora,


por hora, por minuto, por segundo, ¡pum!


Ahora que estoy casi muriendo y veo todo ya claro,


Gran Libertador, vuelvo sumiso a ti.


Sin duda tuve un fin adecuado a mi personalidad.


Sin duda porque se explicó, quise decir algo


pero hoy, mirando hacia atrás, sólo un ansia me queda—.


No haber tenido tu calma superior por ti mismo,


tu liberación constelada de la Noche Infinita.


No tuve tal vez misión alguna sobre la tierra.


Ah que voy a llamar


al privilegio ruidoso y ensordecedor de saludarte


todo lo hormigueantemente humano del universo,


todas las formas de todas las emociones


todos los hechizos de todos los pensamientos,


todas las ruedas, todos los volantes, todos los émbolos


del alma.


Ah que yo grito


y en un cortejo de mí hasta que estallen en ti


con una algarabía metafísica y real,


con un barbarismo de cosas que pasan por adentro sin nexo.


¡Ave, salve, viva, oh gran bastardo de Apolo,


amante impotente y fogoso de las nueve musas y de las gracias,


funicular del Olimpo hasta nosotros y de nosotros hasta


el Olimpo!

18 comentarios:

C Cay dijo...

Buena idea, Whitman versión Lorca, Whitman versión Pessoa. A mí me gusta más la de Lorca, pero para gustos colores.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Gracias, C.

Carlos ciro, experto en Pessoa y autor del blog pessoasdepessoa.blogspot.com, ofrece otra versión en su blog y ha escrito a este respecto:

"Es, sin duda, una referencia obligada esta gran "Oda a Walt Whitman" de Lorca que, por cierto, data también de un mes de junio (15 de junio de 1930 es la fecha del manuscrito) quince años posterior al encendido saludo de Álvaro de Campos.

Hay muchos otros fragmentos pessoanos de fechas cercanas que podrían hacer parte de este poema-proyecto de Álvaro de Campos, pero tal vez este fragmento sea su núcleo más vital por lo mucho que tiene de escritura automática, vertiginosa.

Infortunadamente el volumen II de la edición crítica de F.P. (de la INCM), el correspondiente a los poemas de Álvaro de Campos y dirigido por Cleonice Berardinelli, es prácticamente imposible de conseguir (y a parecer no tan completo ni riguroso como los demás de la colección), y la "Edição" de Teresa Rita Lopes (Livro de Versos), no da los suficientes datos relativos al espolio para arriesgar una versión completa del poema. Tocará esperar aún para conocer mucho más del ingeniero Campos y hacernos una idea más completa del papel de este maravilloso saludo al barbudo Whitman".

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

La versión ofrecida por Carlos Ciro puede leerse en

http://webcache.googleusercontent.com/search?hl=es&gbv=2&gs_l=hp.3...2045l14098l0l15409l40l40l0l0l0l0l187l2434l35j4l39l0.frgbld.&q=cache:np6F67RiVwYJ:http://pessoasdepessoa.blogspot.com/2010_06_06_archive.html+%22pessoas+de+pessoa%22+%22a+walt+whitman%22&ct=clnk

Tragikomedia dijo...

Bueno, esta vez no hace falta aclarar que el heterónimo es Álvaro de Campos. Lo dice el propio poema (por cierto, enorme). Es mi heterónimo favorito, junto a Bernardo Soares, el del Libro del Desasosiego.

LuisMi dijo...

Qué caña: Totalmente apoteósico, publicar los dos poemas a Walt Whitman juntos, el de Lorca y el de Pessoa. Por cierto, dos grandísimos poetas, cada uno con su propia sensibilidad, que vivieron en los mismos años pero que tal vez nunca se leyeron el uno al otro.

Por detalles como éste me gusta ZdeP. No se me olvida cuando publicasteis seguidos los dos Carpe Diem: el de Horacio y el de Aldous Huxley.

Seguid así.,

el bachiller Sansón Karrasko dijo...

Además de Lorca y Pessoa, también León Felipe escribió su propio poema en honor de Walt Witman. Ahí va:

Dijo
“Aquél que camina una sola legua sin amor
camina amortajado hacia su propio funeral”.
Se apellida Whitman,
pero Dios le llama Walt.
No tiene familia.
Es hijo de la tierra más que de la sangre
como todo norteamericano legítimo.
Su nombre telúrico y adámico
es Walt. Walt, Walt, Walt,
le dice el gavilán, la tempestad,
y las olas del mar entre las rocas de la playa…
Llamadle Walt vosotros también.
Yo le llamo Walt.
Dios le llama Walt.
No tiene otro título, ni rótulo a la puerta,
no es doctor, ni reverendo, ni maese…
No es misionero tampoco.
No viene a repartir catecismos,
Ni reglamentos, ni a colgarle a nadie
una cruz en la solapa.
Ni a juzgar, ni a premiar, ni a castigar.
Viene sencillamente a cantar una canción.
No os trae nada nuevo.
Sabe que sois ricos y os lo viene a recordar.
Y a los que han olvidado su tesoro
viene a abrirles el granero, el palomar,
y las ventanas de la torre.
Os trae unas llaves.
Viene a derribar murallones,
a destruir cercas y vallados.
Os trae también una piqueta.
¿Que esperáis? ¿Falta algo más?
Ah…sí…
Preguntáis si tiene biografía….
Los grandes poetas no tienen biografía.
Tienen destino, y el destino
no se narra…
Se canta y se baila.

el bachiller Sansón Karrasko dijo...

Y aunque de calidad muy inferior, hay también un poema rimado del nicaragüense modernista Rubén Darío dedicado a Walt Whitman:

En su país de hierro vive el gran viejo,
bello como un patriarca, sereno y santo.
Tiene en la arruga olímpica de su entrecejo
algo que impera y vence con noble encanto.
Su alma del infinito parece espejo;
son sus cansados hombros dignos del manto;
y con arpa labrada de un roble añejo
como un profeta nuevo canta su canto.
Sacerdote, que alienta soplo divino,
anuncia en el futuro, tiempo mejor.
Dice al águila: «¡Vuela!», «¡Boga!», al marino,
y «¡Trabaja!», al robusto trabajador.
¡Así va ese poeta por su camino
con su soberbio rostro de emperador!

LuisMi dijo...

Cáspita, bachi, eres un pitagorín.

Carlos dijo...

Ya que habláis de León Felipe, resulta curioso lo que sobre este autor escribió Juan Ramón Jiménez (y reproduce Andrés Trapiello en su libro "Las armas y las letras"):

"durante la guerra León Felipe se refugió en la embajada de Méjico, donde protestaba de todo envuelto en el gran abrigo de pieles del duque de T' Serclaes asesinado, y jactándose de ello con vociferación y bromita. Pensé yo que ese abrigo se lo debía haber dejado, ya que no tenía dueño, a los pobres milicianos que morían gangrenados por la nieve en el frente de Teruel... O no gritar tanto o a las trincheras, León Felipe".

LuisMi dijo...

Carlos, es interesante lo que dices -o sea, lo que dijo JRJ- sobre León Felipe. Pero también te digo una cosa. En la guerra civil la posición de los intelectuales fue muy compleja y estuvo muy mediatizada por las circunstancias, sin duda fue una situación-límite. En muchos casos estuvo en función del sitio donde les pilló (o sea, un hecho fortuito). También fueron muy complicadas las tensiones existentes, siendo notable que intelectuales que en su día defendieron la república (como Ortega y Gasset o Gregorio Marañón) acabaron apoyando, aunque tibiamente, al bando contrario. Por tanto no me extraña lo de León Felipe (si es que lo que afirma JRJ es verdad). En todo caso yo creo que debemos valorar las obras literarias por lo que son como expresión artística, y no por la trayectoria personal de sus autores. De ser así, a Cela o a Neruda nunca les habrían dado el premio Nobel. Cuando leemos el Quijote, simplemente disfrutamos de la novela, no pensamos (yo al menos no lo hago) en que Cervantes fue un hombre honrado, íntegro y honesto a carta cabal. Ojo, no digo que no lo fuera: simplemente digo que no estamos en condiciones de asegurarlo.

Iconoclasto Maguregui dijo...

Acabo de leer "Virgin Spain" (1926), de Waldo Frank, con excelente prólogo del mexicano Alfonso Reyes y traducción de León Felipe. Me llama la atención la cantidad de laísmos y leísmo que comete LF...
En alguna novela de M. Delibes (creo que en "Diario de un cazador") he leído que escribe "de un tiro CAYÓ una perdiz". Horroris causa. Hay licencias que uno no acaba de comprender, viniendo de quienes vienen.
Hecha la crítica despiadada -que es lo que me mola, dicitur-, abundo en lo que sostienen los queridos feligreses: no hay gran hombre para su mayordomo; pocos resisten sin menoscabo la exposición a la fría luz de la verdad; no existe la pureza ni en el corazón de los niños; debemos cerrar los ojos cuando besamos a la amada, para no percibir las pecas de su tez... Las facetas de un brillante son áridas bajo la lente de un microscopio; no se analice qué hay detrás del sonido de un Stradivarius; una mariposa sin alas es una oruga repugnante: aún las alas esplendorosas no son sino polvo que tizna los dedos y que pierde su brillantez sin la incidencia adecuada de la luz solar.
Por eso me causa desasosiego leer a Cervantes cuando adula descaradamente a su mecenas, el duque de Béjar. Tampoco excluyo que fuese inocente de todos y cada uno de los cargos que le llevaron a prisión. Decían en su tiempo que era alcahuete de su hija María... A veces la necesidad doblega hasta los espíritus más nobles. ¿Poseía uno así Cervantes en realidad? Para algunos, el Quijote fue una novela que llegó a transitar por caminos que no estaban en el itinerario ideal (y moral) previsto por el autor, y que fue haciendo camino al andar... ¿Será, en puridad, el Quijote la plasmación escrita de un espíritu de una nobleza y una ética incomparables?

PD.- Cierto que debiéramos juzgar al artista por la valía de su obra. En el caso de Cela, no consigo separar la repulsión personal (es como una alergia que me produce el personaje) de la valoración estrictamente literaria.

LuisMi dijo...

Delibes perpetrando faltas de ortografía, ¡y ni en la editorial se dieron cuenta! Bueno, también pudo ser una errata de imprenta. Pero es igual, yo creo que se le da demasiada importancia a la ortografía. A mí no me parece para tanto. Yo estuve aprendiendo italiano y desde entonces tengo continuas dudas ortográficas, pues hay un montón de palabras que en español van con b y en italiano con v. Al fin y al cabo, la ortografía es arbitraria: escribimos móvil con v y mueble con b aunque ambas vienen del verbo mover. También pasa que tengo amigos catalanes que, cuando me envían e-mails, escriben en castellano la conjunción copulativa "y" con i latina, porque en catalán es así. Y alguien diría ¡qué barbaridad!, arrojado sea a las tinieblas del averno... Pero yo creo que es mejor ser políglota y hacer faltas de ortografía que escribir impolutamente un solo idioma. En fin, colegas, que creo que esto de la ortografía está muy sobrevalorado.

From Ico to LuisMi dijo...

Dilecto LuisMi, los laísmos de LF y que haga Delibes transitivos los verbos intransitivos trascienden a la mera ortografía: yo los llamaría "errores de concepto". Inexplicables, digo.
Este cura no se pone por ejemplo de nada, porque es consciente de que comete muchos horrores gramaticales; pero no ejerzo el magisterio de las letras sino que me limito a consumir lo que otros me otorgan: un mindundi que puede resultar resabido y protestón, como lo es para la mayoría de las cosas. Pero no me corto un pelo por temor a quedar en evidencia si peco de lo mismo que critico: lo hago sin más pretensiones que dar una opinión; para ajustarme las tuercas estáis vosotros y el eficiente equipo moderador en la sombra...
Y creo que hay que ser riguroso en el empleo del lenguaje, cosa que no ha de embarazar a quienes son duchos -o debieran serlo- por su dedicación y pedigrí. Al enterado le cuesta lo mismo decir las cosas bien que mal, y queda él mucho más pancho con el trabajo bien hecho.

PD.- Los queridos vecinos lusos escriben "livro". Leí en un folleto de un museo de Coímbra que podíamos admirar las "espantosas" pinturas de sus fondos: nuestro "admirable" es espantoso en aquel idioma.
En Burdeos hube de pagar por TRECE gateaux de chocolate, porque al pedir dije "tres", en español. Me los envolvieron y tira palante. Paleto que es uno.
En este mundo globalizado hay que andar al loro, coleguis.

Salute.

LuisMi dijo...

Qué güeno lo de los 13 gateaux de chocolate!!! A un conocido mío, italiano él, le pasó que, estando en España, le pidió al camarero mantequilla (que en italiano se dice "burro") y, claro, el camarero se mosqueó pues pensó que le estaba llamando pollino. También es curioso que pierna se diga "gamba", entre otras curiosidades.

Anónimo dijo...

Faltas de ortografía en autores, incluso en novelistas consagrados... Hay un crítico, llamado Ricardo Senabre, que escribe en el suplemento cultural de El Mundo. Este señor termina siempre sus críticas literarias sacando los colores al autor del libro, exhibiendo en retahíla los errores sintácticos, semánticos e incluso ortográficos de la novela en cuestión. Lo que no sé es cómo no le contratan las editoriales para que eche un vistazo a los textos antes de que entren en máquinas, para limpiarlos de todos sus lamparones.

Mira quién habla dijo...

Prefiero el paraíso por el clima, pero el infierno por la compañía.

(MARK TWAIN)

tERESA pANZA dijo...

Antes caen las techumbres que las costumbres.

tERESA pANZA dijo...


No hay como uno solo, llevándose bien