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sábado, 17 de marzo de 2018

Dejen descansar a la furtiva (por Robert Desnos)


La furtiva se sienta en el pasto crecido
para descansar de un recorrido agotador
a través de un campo desierto.
Perseguida, acosada, espiada, denunciada, vendida,
fuera de toda ley, de todo alcance.
A la misma hora en que se ponen las cartas sobre la mesa
y un hombre dice a otro:
«Hasta mañana».
Pero mañana estará muerto o se habrá ido lejos.
En la hora en que tiemblan las cortinas blancas en la noche profunda,
cuando el lecho trastornado de las montañas
abierto ante su invitada desaparecida
espera a algún gigante de más allá del horizonte,
la furtiva se sienta, se duerme la furtiva.
No hagan ruido, dejen descansar a la furtiva
en una esquina de esta página.

Teman que se despierte,
más enloquecida que un pájaro que se golpea contra los muros.
Teman que muera en su casa,
teman que pulverice todas las ventanas rotas,
teman que se esconda en un ángulo oscuro,
teman despertar a la furtiva dormida.



3 comentarios:

Pablo M dijo...

Hay muchas furtivas durmientes esperando la mano (de hielo, como el arpa/pájaro de Bécquer) que los despierte.

Anónimo dijo...

La mano no era de hielo, sino de nieve:

"como el pájaro duerme en las ramas,

esperando la mano de nieve

que sepa arrancarlas!


¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio..."

casa de citas dijo...

Dar produce más felicidad que recibir porque en el acto de dar está la expresión de nuestra vitalidad.

(FROMM)