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martes, 12 de junio de 2012

No debieras volver jamás a nada (por Félix Grande)


Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones-.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajenidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño...  su dueño... su dueño...

8 comentarios:

Agridulce dijo...

Al lugar donde fuiste feliz no debieras jamás regresar. Me sonaba de una canción de Sabina, pero claro, es una idea que seguro que ha tenido más gente. Yo misma. Y además me pasa que, cuando un sitio me recuerda algo bonito que allí he vivido, entonces me da miedo volver allí por temor de que me pase alguna vivencia desagradable y eso enturbie y estropee el buen recuerdo que asociaba a ese lugar. No sé si a los demás también os pasará lo mismo.

Perico (el de los palotes) dijo...

Sale en una canción de Sabina llamada "Peces de ciudad":


En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Pero también la idea está en varios poemas de Borges, aunque ahora no localizo. A ver si luego encuentro alguno.

Anónimo dijo...

No vuelvas a los lugares donde fuiste feliz.
Ese mar de las arenas negras
donde sus ojos se abrieron al asombro
fue sólo una invención de tu nostalgia.

Extraviado en medio de la noche
no puedes recordar;
has perdido los senderos del sueño
y despiertas buscándola en el ocio
y el juego de los soldados y su lengua,
extraña a tus oídos, había sido para ella
un descubrimiento en este día hecho
para crecer en la memoria de ambos
como las montañas que entonces los rodearon.



Di adiós a los paisajes donde fuiste feliz.
Vive la plenitud de la soledad
en el primer instante
en que asumes la separación,
como si ya su estatua
en ti elevada por el amor,
para la eternidad fuera esculpida
contra el cielo de aquella isla,
contra sus ojos, más grandes
y más pavorosos que el silencio.


DELFÍN PRATS

Anónimo dijo...

En este blog estáis con Sabina que no meáis.

Sandra dijo...

Agridulce, yo también actuo así, y de hecho he procurado no volver nunca a la playa donde por primera vez me enamoré. Por no romper el hechizo del lugar (de mi recuerdo de ese lugar).

LuisMi dijo...

Qué grande es Félix Grande.

ORáKULO dijo...

La soberbia no es grandeza sino hinchazón.

Cide Hamete Benengeli dijo...



Aquí lo que convenía:
que te fueras tú a tu casa
y me fuera yo a la mía.