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martes, 20 de mayo de 2014

Después, que vengan a nacer conmigo (por Ángela Figueroa)


Prepárame una cuna de madera inocente
y pon bandera blanca sobre su cabecera.
Yo voy a nacer y desde ti, mi madre,
pido la paz y pido la palabra.


Pido una tierra sin metralla, enjuta de llanto y de sangre,
limpia de cenizas, libre de escombros,
saneada tierra para sembrar a pulso 
la simiente que tengo entre los dedos apretada.

Pido la paz y pido la palabra.
Pido un aire sosegado, un cielo dulce, 
un mar alegre, un mapa sin fronteras;
una argamasa de sudor caliente sobre las cicatrices y fisuras.
Pido la paz y pido a mis hermanos.

Los hijos de mujeres por todo el mundo,
que escuchen esta voz y se apresuren.
Que se levanten al rayar el día y vayan al más próximo arroyuelo,
laven allí sus manos y su boca,
se quiten los gusanos de las uñas,
saquen su corazón que le dé el aire,
expurguen sus cabellos de serpientes 

y apaguen la codicia de sus ojos.
Después...

Después, que vengan a nacer conmigo,
haremos entre todos cuenta nueva.

Quiero vivir.
Lo exijo por derecho.
Pido la paz y entrego la esperanza.

3 comentarios:

Víctor Saltero dijo...

Deberíamos nacer todos en un mundo limpio, y no en este mundo sórdido e impuro. Seguimos trayendo hijos al planeta Tierra (tampoco tenemos otro) sin reparar en que está hecho unos zorros, y quizá somos bastante irresponsables por actuar así. Gran poema, en fin, que además resucita el famoso verso "pido la paz y la palabra" de Blas de Otero:

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.


Dimes Y Diretes dijo...


En toda ruptura siempre hay tres versiones: la de ella, la de él y la verdad.

(JACKSON)

casa de citas dijo...


El concepto de texto definitivo pertenece únicamente a la religión o al cansancio.

(BORGES)