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de todos los colores, de todos los sabores

ALEATORIUM: Saca un poema de nuestro almacén

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viernes, 4 de mayo de 2012

Cuando acabe (por Mary Oliver)

Cuando llegue la muerte
como el hambriento oso de otoño;
cuando llegue la muerte y tome
sus brillantes monedas de su monedero

para comprarme, y lo cierre;
Cuando llegue la muerte
como el sarampión

cuando llegue la muerte
como un iceberg entre los omóplatos.

Quiero atravesar el umbral llena de curiosidad,
preguntándome:
¿qué aspecto tendrá esta morada oscura?

Y por eso lo observo todo
como una fraternidad y hermandad,
y miro sobre el tiempo como no más que una idea,
y considero la eternidad como otra posibilidad.

Considero cada vida como una flor, tan común
como un campo de margaritas y a la vez singular,

y cada nombre una música confortable en la boca,
tendiendo, como toda música hace, hacia el silencio.

y cada cuerpo, el coraje de un león, y algo
precioso para la tierra.

Cuando acabe, quiero decir:
Toda mi vida fui una novia desposada con el asombro.
Fui el novio, que tomó el mundo en sus manos.

Cuando esté encima, no deseo preguntarme
si he hecho de mi vida algo particular, y verdadero.

No quiero encontrarme a mí misma suspirando y asustada,
o llena de argumentos.

No quiero acabar simplemente habiendo visitado este mundo.

7 comentarios:

Tragikomedia dijo...

Creo que fue aquí donde leí a alguien decir que vivimos la vida como si fuera un ensayo, y nos olvidamos de que la vida (esta vida) es la única obra, el único pase, la única representación. No habrá más.

No tenemos una reserva de vidas, no disponemos de ningún almacén para suplir o reemplazar lo que vamos viviendo, cada tramo de vida consumido. No, sino cada segundo que vivimos se fue para siempre.

Deberíamos tenerlo presente, presentísimo, omnipresente..., pero continuamente se nos olvida.

Al dijo...

Tragi, mujer de poca fe. Pues no es esta vivencia nuestra sino una gymkana, un circuito very hard, lleno de trampas tronchatobillos y de cepos camuflados; un ciclocross con rampas empinadísimas y lodazales de los que sales con una salamandra entre los dientes. Porque el organizador es un sádico bonachón que goza con las desgracias de coyuntura de los sufrientes enlodecidos (sic), que se destrozan la dentadura con los codos en pura llaga. Es como esa peli "The game", en la que el prota pasa las de Caín, porque sus amantes prójimos le quieren embromar hasta el paroxismo de la angustia..., para que luego -hundido en el barro hasta los sobacos- un deus ex machina descienda desde los cañones de luz a anunciarle que todo es una broma pesada y que detrás de la tramoya está servida una fastuosa mesa servida por eunucos jenízaros de librea damasquinada, y que sus amigos, luciendo fracs impecables, le va a recibir con una estruendosa ovación: todo ha sido una broma pesada, una pesadilla, un mal sueño, para que mejor gustes después las delicias de un banquete fastuoso, y que ni siquiera un mené, mené, tegel llegue a incordiar la dicha de los comensales.
Algunos reaccionan mal y hasta casos ha habido de homicidio. Los más, terminan por sonreír con cara de lelos, a la vez que un dulcísimo alivio les recorre los vasos comunicantes y se felicitan por ser ta afortunados.
Así es nuestra peripecia vital, Tragi: un continuum de putadas con algunos recesos para leer el prospecto de los analgésicos.
Si no fuese por la esperanza de que nos aguarda una vida mejor después de diñarla, Tragi mía, no sé como íbamos a soportar esta comedia.
Yo no creo en dios, ni abrigo la menor esperanza de resurrección. Me la sudan los teoremas metafísicos y sólo aspiro a llegar a ser un montón de estiércol decente.
Pero como uno se crió a los pechos de la Santa Madre de Babilonia y es influenciable y aprensivo, parece que le mola, de cuando en vez, hacerse que cree estas pamemas, que serán puro embuste pero que incendiaron el alma de Juan de la Cruz, de Teresa y -hoy- de Ernesto Cardenal.

Paquito el Chocolatero dijo...

Creo que el poema es un canto al asombro permanente, a la capacidad de sorprenderse con cada acto de la vida, y de no dejarse ahogar por la cotidianidad y la rutina (rutina es diminutivo de ruta, o sea, la rutina es el caminito que siempre se anda). La rutina es la enemiga mortal de una vida auténtica porque en sí misma es una pequeña muerte, una forma de estar semimuerto. Pero es muy difícil vencer la rutina porque a partir de un momento todas las cosas se repiten: los mismos sitios, los mismos amigos, el mismo trabajo... García Márquez decía que hasta que tuvo siete años todo era nuevo, todo le fascinaba; pero después de cumplir esa edad ya no volvió a pasarle nada interesante en su vida.

LA PHRASE LAPIDARIA dijo...

Toleramos mejor la desgracia que la injusticia.

Cide Hamete Benengelí dijo...

Hasta que el pueblo las canta
las coplas, coplas no son.
Y cuando el pueblo las canta
ya nadie sabe su autor.

Tal es la gloria mayor
de los que escriben cantares.
Oírle decir a la gente
que no los escribe nadie.

LA PHRASE LAPIDARIA dijo...

Un tigre no puede destigrarse, pero un hombre sí puede deshumanizarse.

casa de citas dijo...

La ciencia se ocupa de lo que existe y no conjetura sobre lo que podría o no existir.

(LEM)