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miércoles, 2 de mayo de 2012

Tanto he vivido sin haber vivido (por Fernando Pessoa)


La vida es un viaje experimental, hecho involuntariamente. Es un viaje del espíritu a través de la materia y, como es el espíritu quien viaja, es en él donde se vive. Hay, por eso, almas contemplativas que han vivido más intensa, más extensa, más tumultuosamente que otras que han vivido externas. El resultado lo es todo.

Lo que se ha sentido ha sido lo que se ha vivido. Uno se recoge de un sueño como de un trabajo visible. Nunca se ha vivido tanto como cuando se ha pensado mucho.

Quien está en el rincón de la sala baila con todos los bailarines. Lo ve todo y, porque lo ve todo, lo vive todo. Como todo, en suma y ultimidad, es una sensación nuestra, tanto vale el contacto con un cuerpo como su visión o, incluso, su simple recuerdo. Bailo, pues, cuando veo bailar. Digo, como el poeta inglés, al narrar que contemplaba, tumbado en la hierba, a tres segadores: «Un cuarto está segando, y ése soy yo».


Viene todo esto, que va dicho como va sentido, a propósito del gran cansancio, aparentemente sin causa, que ha descendido hoy súbitamente sobre mí. Estoy, no sólo cansado, sino amargado, y la amargura es también desconocida. Estoy, de tan angustiado, al borde del llanto —no de lágrimas que se lloran, sino que se reprimen, lágrimas de una enfermedad del alma, que no de un dolor sensible-.

¡Tanto he vivido sin haber vivido! ¡Tanto he pensado sin haber pensado! Pesan sobre mí mundos de violencias paradas, de aventuras tenidas sin movimiento.

Estoy harto de lo que nunca he tenido ni tendré, tedioso de dioses por existir. Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado. Mi cuerpo muscular está molido del esfuerzo que no he pensado en hacer.

Empañado, mudo, nulo… El cielo alto es el de un verano muerto, imperfecto. Lo miro como si no estuviese allí. Duermo lo que pienso, estoy echado andando, sufro sin sentir. Mi gran nostalgia lo es de nada, es nada, como el cielo alto que no veo, y que estoy mirando impersonalmente.

11 comentarios:

Agridulce dijo...

Desasosegante y desolador Pessoa, alguien que descendió a las capas más escondidas del alma humana, aunque me da la impresión de que allí todos hemos bajado alguna vez, lo único es que muy pocos son capaces de escribirlo en palabras.

corocota dijo...

Es de los mejores, además es un gran escritor, aunque sus poemas sean largos no cuesta leerlos ya que escribe bonito y con sencillez, sin olvidar su coherencia.
Saludos

LA PHRASE LAPIDARIA dijo...

Puedes ignorar la política, pero no evitarla.

..........

Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros y, naturalmente, contra vosotros. (ANTONIO MACHADO)

Agridulce dijo...

Frase Lapidaria: Y ésta otra:

Aunque tú pases de la política, la política no pasará de ti.

tERESA pANZA dijo...

Gallegos y asturianos, primos hermanos.

Anónimo dijo...

Primos hermanos, dice el tópico. Y como todo tópico antiguo, queda desfasado por la evolución natural de las cosas...
Tengo un primo gallego, taimado y feo como Hefesto. Otro tengo astur, abierto y hermoso como Hefestión ( ya saben, el amante amigo de Alejandro, por quien a su muerte derramó tan amargas lágrimas).
Si concurre a los comicios, el Vulcano galaico elige al candidato más retrógrado, al más cacique, al más fachón. Mi primo el apolíneo se decanta siempre por las listas más cañeras, alternativas y pelín demagógicas. No aprenden ninguno de los dos. Reinciden.
El pueblo de Rudesindo -que así se llama mi primo gallego- es un engendro en el que, al lado de robustas casonas de granito con arcadas en los bajos, conviven adefesios de ladrillo y peuvecé. Las rúas y plazoletas son infectos aparcaderos de coches y tractores. Nadie parece preocuparse por estas minucias estéticas. Sin embargo, mi primo Dionisio, el astur transmontano, vive en un pueblito de casas de piedra bien rejunteada y de sólidos hórreos centenarios. La hortensia y el geranio marcan el contrapunto cromático.
La última vez que visité a Rudesindo en su casa a orillas del Atlántico, me vi -una vez más- desagradablemente sorprendido por la bárbara agresión de los especuladores, que han construido sus casas con los cimientos casi metidos en la arena de las playas. Me escandalizaba yo ante Vulcano por semejantes desastres y él... esbozaba media sonrisa y callaba, como si le estuviese hablando de la Luna.
Hace unos meses, Dionisio recogía firmas de sus vecinos para protestar ante la poderosa hidroeléctrica que construyó un feo casetón a la entradas del pueblo.
Ambos primos, ambos queridos por mí... Pero qué distintos llegan a ser algunos primos.

Aldonza Lorenzo dijo...

Las horas amargas, son mucho más largas.

LA PHRASE LAPIDARIA dijo...

Lo importante no es dónde has estado, sino hacia dónde te diriges.

tERESA pANZA dijo...

De la cabeza hasta el rabo, todo es rico en el marrano.

Dimes Y Diretes dijo...


Si uno empieza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente.


(THOMAS DE QUINCEY)

TóTUM REVOLúTUM dijo...


Muchas de las deficiencias de nuestra conducta podrían considerarse fallos de percepción: la arrogancia, el egoísmo, la desesperación, la dependencia…

Todo el mundo actúa de forma lógica dentro de su “burbuja de percepción”. Esto implica la forma en que la persona contempla la situación y los valores que percibe en la misma.

De modo que, en lugar de acusar mentalmente a alguien, deberíamos reconocer la conducta lógica de esa persona y tratar de entender la “burbuja de percepción” dentro de la cual su comportamiento le resulta lógico.