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lunes, 19 de septiembre de 2011

Invictus (por W. E. Henley)

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su abismo insondable,
doy las gracias a los dioses, sean quienes sean,
por mi alma inconquistable.
Caído en las garras de las circunstancias
nadie me ha visto llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me halla, y me hallará, sin miedo.
No importa lo estrecho que sea el camino,
lo cargada de castigo que esté la sentencia.
Soy el dueño de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

8 comentarios:

Daniela dijo...

Inmortales los dos últimos versos:

"I am the master of my fate.
I am the the captain of my soul".

bachiller Sansón Karrasko dijo...

Gracias, Daniela. Ahí va el texto completo en inglés:

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate.
I am the captain of my soul.

casa de citas dijo...

Sin perdón no hay futuro.

(NELSON MANDELA)

ORáKULO dijo...

Ganar sin dignidad ni elegancia, no es ganar.

hAiKu dijo...


Mi reino no es
de este mundo. Tampoco
lo es mi casita.

(RAFAEL BALDAYA)

Dimes Y Diretes dijo...


Desde los siete a los once años hay un trozo muy grande de vida, lleno de oscurecimiento y olvido. Se supone que vamos perdiendo lentamente el don de hablar con los animales, que los pájaros no se posan ya en el antepecho de nuestra ventana para charlar. A medida que nuestros ojos se acostumbran a mirar, se pertrechan contra el prodigio.

(LEONARD COHEN)

MiCrOrReLatO dijo...


VIOLETA

Luego encima, el mal nacido, todavía le regalaba un ramo de violetas. Te hacen juego con tu ojo, le decía.

(SANDRA SÁNCHEZ)

Cide Hamete Benengeli dijo...


En la tienda del barbero,
¿sabe usted lo que se dice?
Que el Señor le da pañuelo
al que no tiene narices.