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sábado, 3 de septiembre de 2011

Muros (por Konstantinos Kavafis)

Sin consideración ni piedad ni vergüenza
alzaron muros a mi alrededor: gruesos y altos.
Y ahora me encuentro aquí, tan desesperado.
No puedo pensar en otra cosa: esta suerte roe mi cerebro...
Y es que ¡ tenía tanto que hacer ahí fuera !
¿Cómo pude no darme cuenta cuando alzaban los muros?
Pero nunca oí a los constructores. Ni un ruido.
Desde fuera imperceptiblemente me encerraron.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues demolamos el muro, derruyamoslo entero, derribemoslo juntos como en the Wall, de Pink Floid

Anónimo dijo...

A menudo erigimos nuestra propia carcel y somos nuestros propios carceleros. opios carceleros.

Mar Egeo dijo...

Este Kavafis era uno de aquellos inocentes que cantaba lo de "Cierra la muralla" en los saraos sociatas. Y no reparaba en el muro que estaban levantando en torno suyo, sillar a sillar, aparejado con el mortero filesérico; o con el que en generosas partidas venía de Washington, vía Bad Godesberg; o con aquel otro que las altruístas corporaciones donaban para que el zigurato de la libertad creciera y creciera...
Pero el buen Kavafis tenía la mente puesta en otro muro que urgía demoler (así se lo hicieron ver amigos clarividentes), y no reparaba en el que crecía en su vecindad.
Y un buen día el muro germano del oprobio cayó por tierra, hecho un montón de escombros (uno de aquellos cascotes pasó a ocupar un espacio en un estante del cuarto de Kavafis, al lado de un retrato del Che Guevara).
Y al gritar su entusiasmo, notó que el eco le devolvía su efusión. Y fue entonces cuando reparó por primera vez en aquel hosco muro que crecía al lado de su casa.
No le dio mayor importancia.
Hoy, el ingenuo Kavafis sufre la angustia de verse rodeado de una muralla ciclópea (piensa que más robusta que la de Micenas), que le escatima hasta los rayos del sol.
En el pueblo de Kadafis empiezan a llamarlo el Muro de la Vergüenza.
Decía un viejo huraño, vecino suyo, que al otro muro, al que demolieron hasta los cimientos en la belicosa Prusia, le cuadraría bien el nombre de Muro de las Lamentaciones.
Abre la muralla, buen ilota.

M.G. (2) dijo...

En la última mención del ingénuo manchego (porque este Kavafis mío es un pequeño almacenista de higos pasos que tiene su negocio en un pueblo de Castilla-La Mancha), lo llamo Kadafis: es un lapsus inducido porque tengo presente a un tal Gadafi, a quien los paladines de la Libertad van a encerrar-enterrar entre otras piedras (¿lapidación?) a no tardar. No sé si vivo o muerto. Creo que va a ser en la plaza del Mercado.

M.E. (3) dijo...

He puesto "ingénuo". Arránquenle la banderilla, porfa.

Alma dijo...

La cárcel que construí
La cárcel que edifiqué
En la que yo me metí
En la que yo me encerré

Mira quién habla dijo...

El cuerpo vive porque se desintegra, sin desintegrarse demasiado. Si no se desintegrara segundo a segundo, sería un mineral.

(PESSOA)

Círculo Cultural FARONI dijo...



Cuando comas la fruta, acuérdate de quien la sembró.

(proverbio vietnamita)

ORáKULO dijo...


Si no es absolutamente necesario que haya una ley, entonces es absolutamente necesario que no la haya.

TóTUM REVOLúTUM dijo...

Se puede estar a favor de la electricidad, pero en contra de la silla eléctrica.

Círculo Cultural FARONI dijo...


El paraíso está en el regazo de una madre.

(proverbio árabe)

casa de citas dijo...

Toda palabra es previa a sí misma.

(LLEDÓ)